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Imagen  de Pedro Joaquin Banon Soler

Sonríe siempre aunque estés triste, nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa. G.G.Marquez

Publicado el 30 de Septiembre de 2013 , por Pedro Joaquin Banon Soler, 233 visitas


¿Qué es la intimidad? Recomendar

Imagen  de * Azul

“EL DERECHO a la intimidad no se entiende con facilidad —explica The Guide to American Law (Guía de la ley americana)— porque no puede describirse con precisión.” David F. Linowes, profesor de Economía Política, añade: “No hay ninguna definición consensuada de la intimidad”.

 



Desde el punto de vista legal, el derecho a la intimidad es una idea relativamente nueva, basada en un artículo jurídico escrito por Louis D. Brandeis y Samuel Warren en 1890. Este histórico artículo fue provocado por la indignación que sintieron debido al sensacionalismo periodístico falto de escrúpulos conocido como “prensa amarilla”.

 



Así que la intimidad se definió como “el derecho a estar solo”. Sin embargo, el profesor Masanari Sakamoto, de la universidad de Hiroshima, escribió que esta definición “fue desafortunada para el posterior desarrollo de este derecho”. Él considera la intimidad como un concepto positivo que incluye tanto la separación de otros como la interrelación.

 



El punto de vista del profesor Sakamoto corresponde con la definición de intimidad que da The Encyclopedia Americana. En esta enciclopedia se define la intimidad como “el derecho de los individuos, grupos o instituciones a poder determinar por sí mismos cuándo, cómo y a qué grado se debe comunicar a otros información sobre ellos”.

 



De modo que lo que para uno supone una invasión de su intimidad, puede que no lo suponga para otro. Comparemos varios puntos de vista.

 



Actitudes con respecto a la intimidad

 



“La protección de la vida privada ni siquiera puede definirse en portugués con un término preciso. Los diccionarios no incluyen la palabra privacidade”, informaba el periódico brasileño O Estado de S. Paulo. Esto ocurría en 1979. Pero recientemente, en 1986, un diccionario brasileño incluyó la palabra privacidade, tomada del inglés. En coreano tampoco existe un término equivalente

 

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La situación es similar en Japón. “No hay, de hecho, ninguna palabra japonesa para definir este concepto”, explica Donald Keene, un americano experto en temas japoneses. “En Japón, país con una desarrollada conciencia de grupo, tradicionalmente se ha dado menos importancia al derecho a la intimidad individual que al que tiene la familia, el grupo o la comunidad a conocer e intervenir en la vida privada del individuo”, observa la Enciclopedia de Japón Kodansha. Por ejemplo: si usted quiere un trabajo en una compañía japonesa, debería estar dispuesto a responder a preguntas como: ¿Se lleva bien con su esposa? ¿Dónde trabaja ella? ¿Cuánto gana? ¿Qué edad tienen sus hijos? ¿A qué colegio van? Una vez que haya conseguido el trabajo, si es soltero, puede que su jefe le diga: “Ya es tiempo para que se case y se asiente”.



¿Consideraría usted esto como una inexcusable invasión de su intimidad? Puede que el empleado japonés no piense así. Cuando se les preguntó en qué momentos disfrutan de paz mental, solo un 8% de los japoneses contestó: “Cuando estoy solo”. Casi dos terceras partes de los encuestados dijeron que disfrutaban de paz mental cuando estaban con la familia o con sus amigos.

Sin embargo, una novia japonesa se asombró al ver lo que sucedió en su boda en Filipinas. Preguntó a su esposo, que era filipino, quiénes eran todos los invitados a la recepción. “No los conozco —contestó—. Preparamos mucha comida, y cualquiera puede venir y compartir nuestro gozo.” Los filipinos entienden así la hospitalidad. ¡Qué diferente de muchas sociedades europeas donde a uno se le tiene que invitar formalmente antes de presentarse en casa de alguien o asistir a una fiesta!

 



Antes de rechazar los puntos de vista diferentes sobre la intimidad como inaceptables, trate de ver su lado positivo. Un europeo puede alegar que no hay intimidad en otras sociedades. Sin embargo, en estas otras sociedades se ha enseñado a la gente a compartir casi cualquier cosa con su familia y amigos. Se espera que la persona sacrifique su intimidad en vez de salvaguardarla.

 



Problemas que deben superarse

 



Es verdad que hay situaciones que algunos pudieran considerar problemáticas, en las que la gente, por lo general, tiene poca intimidad. Si las personas que viven en una sociedad de este tipo quieren estudiar o participar en cualquier otra actividad personal, tienen que cultivar un alto grado de concentración. Donald Keene observó en su libro Living Japan: “La única intimidad real se consigue separándose espiritualmente de otras personas que pueden estar a tan solo unos cuantos palmos de distancia, y este tipo de intimidad es necesaria en Japón”.

 



El vivir en estrecha relación con los parientes y amigos puede crear otros problemas.Imagescadcrif6 Algunas parejas japonesas, por ejemplo, tienen que huir a los “hoteles de amor” para poder disfrutar de relaciones íntimas. De modo similar, en Brasil existe poca intimidad en las casas cuya puerta de entrada es tan solo una delgada cortina, o donde las habitaciones están formadas por biombos en vez de paredes. La conversación y otros sonidos se oyen por toda la casa.

Pero no son solamente estas situaciones de la vivienda las que pueden crear lo que algunos consideran problemas. También puede hacerlo la naturaleza amigable de la gente. Esta naturaleza puede irritar a aquellos que son muy conscientes de su intimidad. Por ejemplo: si usted no tiene hijos, puede que sea bombardeado con preguntas personales como: “¿No tiene usted ningún hijo? ¿Por qué no?”

 



¿Un precio mayor que pagar?

 



Intimidad   Por el contrario, en Dinamarca se ve con cierto desdén la curiosidad por la vida privada de otros. De modo similar, en Gran Bretaña, algunas personas de mediana edad atesoran su intimidad, incluso en lo que respecta a sus propios hijos. En una sociedad de clases, cada grupo social intenta vivir protegido por el derecho a la intimidad.

 



Sin embargo, en los países donde se valora el derecho a la intimidad, hay que pagar un precio por él. Por ejemplo: en Dinamarca, cuando a un hombre de ochenta años de edad se le cerró la puerta y no pudo entrar en su casa, no se atrevió a llamar al vecino. Estuvo dando vueltas por una hora y media con tiempo frío, hasta que un policía le ayudó y le llevó a un cerrajero.

 



Problemas como estos animaron a los daneses a empezar una campaña de puerta en puerta en la década de los setenta. ¿Cuál era el objetivo de esa campaña? Animar a las personas que se encontraban solas a comunicarse más con sus vecinos. En el transcurso de unos cuantos meses participaron en esta campaña unos cincuenta mil daneses. En una sociedad orientada hacia la intimidad, tal fenómeno muestra la necesidad de preocuparse por otros.

 



No obstante, el 62% de los alemanes encuestados por el instituto Allensbacher consideró que su felicidad privada era el propósito principal de la vida. Pero como observó el instituto: “Si consideramos una tontería el dar a otros y solo pensamos en nuestra propia felicidad y la de nuestra familia, puede que ya hayamos llegado a la edad glacial de la sociedad”. La despreocupación por los demás ciertamente va emparejada con el egoísmo.

 



De igual manera, en Japón se observa una tendencia al egoísmo que concede gran importancia a la intimidad. “Entre los muchos cambios que se han producido en la sociedad japonesa, forjados por el rápido crecimiento económico de la nación —escribe Tetsuya Chikushi, un renombrado periodista japonés—, está el fenómeno de los niños que crecen con su habitación propia, un fenómeno que muchos consideran que representa el mayor cambio histórico de la sociedad japonesa.”

 



El cambio tiene un lado positivo y otro negativo. La intimidad puede ayudar al niño a desarrollar un sentido de responsabilidad y proporcionarle un reducto para el estudio y la meditación. Pero también puede hacer que se recluya en su propia habitación y renuncie a la comunicación con su familia. Señalando a estos aspectos negativos, Hiroshi Nakamura, del Instituto Japonés de Cultura del Niño, dijo: “Cuanto antes la independencia, mejor; cuanto mayor la abundancia, mejor; cuanto más perfecta la intimidad, mejor: son estas mismas ideas las que han causado la brecha psicológica en la familia”.

 



La creciente actitud egoísta de su sociedad está alarmando a muchos japoneses. Este problema nos ayuda a ver la necesidad de equilibrio.

 

Publicado el 22 de Septiembre de 2012 , por * Azul, 473 visitas



Orgasmo elegante Recomendar

Imagen  de Paula  Mena Sojo

Publicado el 10 de Febrero de 2012 , por Paula Mena Sojo, 1332 visitas


AMOR ES: DESEO, TERNURA Y AMISTAD Recomendar

Imagen  de Maria Gladys Quintero Arguello

Pareaja_ideal

¿Cómo saber si lo que sientes es amor verdadero? No es tan difícil como parece. Tal vez encontremos una respuesta en esta definición sobre en qué consiste el amor verdadero: sería la combinación de deseo, ternura y amistad. Una pareja se une por la presencia de estos tres elementos y sus momentos de felicidad se deben al equilibrio de estos mecanismos psicológicos. Cada uno de estos factores es una parte primordial de lo que conocemos como "Amor Verdadero". El deseo es el enamoramiento, el amor pasional. Es el que te hace sentir "loca de amor"; es un amor que duele y se relaciona con lo erótico y lo sexual. La amistad es compartir, preocuparse por el otro, estar juntos en buenas y malas situaciones. Y la ternura es lo grato, el mimo, la no violencia. Esta fórmula parece ser bastante efectiva pero no fácil de lograr. Cuando algún elemento falta, el sentimiento es de decepción e insatisfacción. Lo cierto es que a menudo las parejas se "enganchan" por alguno de estos elementos, generalmente el deseo, con ausencia de los otros dos y entonces cuando el deseo se evapora se termina la pareja. El amor verdadero asegura la pasión, el afecto y la comprensión, y evita los celos y el control, por eso dura más tiempo y produce más placer. Es el amor el que produce energía, dan deseos de luchar y de cambiar, además conforta en todo momento. Para no equivocarse, lo ideal es ir tranquila sin estar desesperada por encontrarlo y es ahí cuando entonces aparece. Y recuerda que cuando el amor aparece produce alegría y paz, si trae problemas y llantos no es amor de verdad.

 

¿Tú ya encontraste el amor verdadero? A veces Dios te pone pruebas que solo el verdadero Amor puede superar. Si bien es cierto que con el paso del tiempo el Amor deja de ser la euforia del primer momento, también es cierto que son precisamente estos momentos de crecimiento lo que hace más sólida la relación. En un mundo en donde la separación de los matrimonios esta a la orden del día, es difícil creer que todavía existan personas que ni siquiera el paso del tiempo o la adversidad pudieron separarlas y sirven de ejemplo para los matrimonios jóvenes, estas personas solamente tiene un secreto que los ha mantenido unidos “el Amor”. Hay personas que le llaman su alma gemela, otras su otra parte, lo realmente importante es que son el uno para el otro. No es que estas personas sean perfectos esposos o perfectas esposas, es que día a día tratan de ser la mejor persona para su pareja. No es una pérdida de tiempo intentarlo, cuando la persona por la que luchas vale la pena y además está luchando contigo para que todo funcione. Lo que une a los matrimonios no son lo hijos como muchos creen, porque si esto fuera cierto todos los matrimonios se realizarían después del primer o segundo hijo. Lo que une a los matrimonios es la convicción de querer pasar el resto de tu vida a su lado, los hijos como llegaron y causaron una gran felicidad al llegar, también se irán porque también ellos harán su propia familia, y solo quedara esa maravillosa persona que se eligió para que te acompañara en tu gran viaje que es la vida.

 

El problema radica en haber confundido el amor con sentimientos, con deseos, con interpretaciones subjetivas y, porque no decirlo, con el egoísmo personal. Aunque a veces hay sentimientos que pueden confundir, cuando se ama a una persona se hace de una forma total y se le demuestra con hechos. El amor no es un sentimiento pasajero que se esfuma como humo, ni una pasión ante la cual sucumbimos indefensos. No es solo una frase hermosa en versos de poesía, ni una canción con notas románticas. El amor no es una joya que se encuentra, sino el regalo personal que se ofrece. No es la conquista del otro, sino la victoria de uno mismo para el otro. Amar no es decir "te quiero", sino "soy tuyo". No es la posesión dominadora que se impone por la fuerza, sino la donación desinteresada que se entrega. Tampoco es abrir las manos para recibir, sino extenderlas para dar. El amor no es mirar de frente al amado, sino hacerlo en la misma dirección. Amar es arriesgar lo que somos con la seguridad de realizarnos. En pocas palabras, el amor es dar la vida, la única que se tiene, por los que se quieren. ¿Cómo saber si nuestro amor es sincero? ¿Cómo descubrir si amamos de verdad, o si solo nos buscamos a nosotros mismos?

 

Estas son algunas características del amor verdadero que nos pueden ayudar a ser auténticos en las relaciones con las personas que si amamos: 1. El amor es personal. Es decir, entra en juego la persona entera, nada queda al margen. Se ama con todo el ser, sin reservas. Personal significa totalizante, enfocar toda la persona hacia un punto fijo, la persona amada. El amor unifica a la persona, le da autenticidad. 2. El amor es real. Parece obvio, pero es útil recordarlo. El amor se demuestra con hechos concretos: un beso al salir y volver de casa, un abrazo afectuoso cuando el otro lo necesite, un regalo sencillo que le haga feliz, un paseo juntos por el parque para hacerle compañía, dirigirle unas palabras tiernas que expresen lo que llevamos en el corazón. El amor debe ser activo, busca manifestarse de mil modos y encuentra la manera para decir sin palabras: "Soy tuyo, te pertenezco". El amor que no se demuestra con actos, termina por desaparecer. Bien dicen que "obras son amores y no buenas razones". 3. El amor es desinteresado. En el verdadero amor no vale decir "doy para que me des". El amor no se cansa de buscar el bien de la persona amada. Su felicidad esta en hacer al otro feliz, cueste lo que cueste. ¿Por qué las mamas son capaces de dar incluso la vida por un hijo a quien no han tenido en sus brazos, pero si lo han llevado en su seno? ¿Por qué el padre de familia trabaja sin descanso todos los días de la semana para conseguir un dinero del que solo gasta en sí mismo una mínima parte? La respuesta es clara: porque aman.

 

El origen y la naturaleza del verdadero amor.  Por favor, vayamos a 1ª Corintios 13:4-7. "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta."

 

 

Publicado el 15 de Septiembre de 2011 , por Maria Gladys Quintero Arguello, 6754 visitas


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Este espacio es únicamente para dejar sus inquietudes, curiosidades, y cuestionamientos ?, sobre temas que involucren intimidades en las relaciones de pareja. Fin organizar los temas a tratar en los dos espacios ya existentes. AMOR E INTIMIDAD, y COMUNICACION EN PAREJA. Solicito respeto, atenderé temas que pueda apoyarlos en Conocimiento. “Para que usted reciba la información que realmente necesita". El buen uso de este espacio dependerá de usted y es exclusivamente para usted. Muchas gracias.

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05/05/2011

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