Alkmaar es una ciudad medieval holandesa con muchas atracciones, pero la única cosa que lleva a 100 mil personas a visitarla es el mercado de queso tradicional.
En efecto; conocido como El Mercado de los Quesos de Alkmaar es uno de los cuatro mercados restantes de queso en Holanda que mantiene esta tradición de una ciudad que obtuvo la carta de municipalidad en 1254.

Si bien es cierto que esta especie de feria se remonta a 1593, hay evidencias que se remonta a 1365. Lo cierto es que a través de los siglos,el queso era un importante comercio de Alkmaar.
Hasta la Primera Guerra Mundial, en su período de auge, tuvo un promedio de 300 toneladas de queso que se vendían todos los días en el mercado de queso de la plaza Waagplein.
Con la producción en masa de queso holandés de las fábricas en estos días, el comercio del mercado de quesos es apenas el 10% de lo que era al comienzo del siglo 20. Sin embargo, lo que ha perdido en los volúmenes comercializados de queso, se ha constituido en el número de turistas.
Este mercado se abre desde mediados de abril hasta mediados de septiembre y tiene lugar todos los viernes en Waagplein. Aparte de la vista pintoresca de filas apiladas de queso en la plaza, llama la atención está la visión inusual de negociación del queso por parte de los hombres en trajes blancos y sombreros de colores como lo han hecho durante los últimos 400 años.
Los visitantes y locales deben madrugar si quiere encontrar un buen lugar en la plaza desde donde disfrutar del espectáculo. Y es que con puntualidad, las 9:50 am comienza el ritual. A las 10 de la mañana se toca la campana y se abre el mercado. Hay dos sesiones una a las 10:00 horas y otra a las 11:20 horas, aunque sin duda la primera es la más interesante.
Se estima que unos 30.000 kilos de queso Gouda y Edam, con más de 2000 unidades en total son colocados en la plaza en largas filas. Durante este proceso los inspectores deben verificar que cada una de las piezas tenga buen aspecto de lo contrario el mercado perdería poco a poco su reputación.

Entonces, a eso de las 10 de la mañana se oye una campana, que es la señal por excelencia del inicio del mercado. Los honores de tocar la campana suelen recaer en famosos holandeses o extranjeros.
Una vez que el mercado a comenzado los inspectores del queso realizan una parte fundamental, pero poco visible tarea, comprobar de nuevo el estado del queso. Esta vez a diferencia que durante la preparación los quesos son examinados a fondo. Cada pieza se golpea y se extrae de ella una pequeña pieza que servirá para comprobar tanto su textura, como su olor y su sabor.
Entonces, producida la venta, el queso es transportado por los portadores al Edificio del Peso Público (Waggebouw) donde los quesos son apilados para que el maestro de la pesa, ante la atenta mirada de un funcionario del Ayuntamiento de Alkmaar, pesa el queso en una de las 3 basculas con las que cuenta.
Luego que se ha comprobado que el peso es el correcto, se sellan las andas de queso y el trato queda completamente cerrado para ser llevados a la plaza y cargados en carros con los que son transportados hasta los camiones.
Desde Ámsterdam sale un tren directo cada 15 minutos a Alkmaar y será la oportunidad de conocer esta medieval ciudad.
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