La inmovilidad obligada y el sedentarismo hacen que pierdas masa muscular y flexibilidad. Por tanto el programa de rehabilitación se concentrará en restablecer la función neuromuscular perdida.
Ejercicios de rehabilitación.
Brazos.
Ponte de pie frente a una pared. Coloca una mano contra la misma y ‘camina’ con los dedos sobre la superficie de ésta, hasta elevar el brazo totalmente por encima de la cabeza. Este ejercicio es para hombros. Repite con el otro brazo.
Toma dos paquetes de arroz o similar de un kilo (2 libras). Coloca los codos al lado del cuerpo. Sin mover los codos del lugar, eleva los brazos hasta llevar las manos a los hombros.
Piernas.
Siéntate en una silla con la espalda pegada al respaldo. Extiende una pierna, gira el tobillo dos veces y vuelve a la posición inicial. Repite del otro lado.
Cintura.
En la misma posición inicial del ejercicio anterior. Toma el asiento con las manos y separa un poco las piernas para tener más estabilidad. Los pies deben estar en contacto con el suelo. Flexiona lateralmente el tronco sin exagerar para no perder el equilibrio. Vuelve al centro y repite del otro lado.
Cuello.
En posición sentada. Espalda recta. Baja el mentón hacia el pecho sin flexionar la espalda. Vuelve al centro y flexiona lateralmente la cabeza. Vuelve al centro y repite del otro lado para iniciar nuevamente todo el circuito.
Caminar es una de las actividades aeróbicas más populares y accesibles para que practiquen tanto sedentarios como cultores de la actividad física. Los beneficios de la caminata son múltiples destacándose su sencillez y bajo nivel de peligro para la tercera edad.
Los ejercicios aeróbicos son aquellos en los que repites un gesto en forma cíclica, por un largo período de tiempo y sin interrupción alguna.
Ejemplos de estos ejercicios son: correr, nadar, remar, esquiar, pedalear, saltar a la comba, marchar y por supuesto caminar.
Los beneficios de caminar para los adultos mayores son varios:
Disminuye la tensión arterial.
Aumenta la capacidad para captar oxígeno.
Disminuye las reservas de grasa del organismo.
Aumenta tu resistencia.
Desarrolla un corazón más eficiente previniendo enfermedades coronarias.
Pero la caminata no sólo beneficia a todo el sistema orgánico-funcional, sino que actúa también sobre el sistema muscular.

La marcha es una de las maneras en que el hombre se diferencia del resto de los mamíferos. El mantenerse de pie es todo un desafío a la ley de gravedad. La práctica regular de caminatas te permite ir alineando los segmentos corporales y mejorar tu postura.
Por eso si te gusta caminar aprovecha para trabajar activamente en varios aspectos. A los beneficios ya enumerados les puedes agregar el postural.
Sugerencias al caminar
Estira la columna vertebral como si te estuvieran tirando con una cuerda desde el centro de la cabeza. Ésta debe descansar relajada alineada con la columna, sin inclinarse hacia adelante ni hacia atrás.
Balancea los brazos en forma pendular llevando el ritmo del movimiento.
Apoya el talón y luego el resto del pie en cuanto hagas contacto con el suelo.
Por último puedes contraer el abdomen durante la caminata para activar la musculatura profunda de la pelvis.
La “Andropausia” es un concepto y término que muchos médicos se niegan
a aceptar y, aún menos, los pacientes educados en una cultura esencialmente machista. En este artículo pretendemos desmitificar
la sexualidad en el anciano.
y, aclarar como, sí existe una perdida en la función hormonal.
Todavía y de manera errónea, se cree que no existe en el anciano actividad ni interés sexual y, que cuando se presentan, son de tipo morboso y patológico. Investigaciones en el campo de la sexualidad permiten admitir que la vida sexual persiste y se transforma constantemente a lo largo de toda la evolución individual y sólo desaparece con la muerte.
Muchos son los adelantos en el campo de la medicina y la biología molecular, pero pocos son los que se relacionan con el comportamiento real sexual de los ancianos, tal vez por un fenómeno sociocultural. Sin embargo, sobresalen dos posibles razones: la primera es que apenas existen estudios serios y los datos que se poseen son parciales; la segunda, hace referencia a las dificultades metodológicas y culturales que encierran este tipo de investigaciones, ya que sigue pesando sobre ellos un tabú muy marcado, especialmente en nuestra sociedad donde se mezclan ciertos aspectos moralistas, muchas veces con matices de hipocresía enmascarada.
De manera simplista se puede decir que en las personas de ambos sexos se produce un declive, más o menos acentuado, entre los sesenta y setenta años. No obstante, es importante recalcar que la sexualidad, tanto normal como patológica, está influenciada por factores biológicos, psicológicos y culturales. Por tanto, antes de afirmar que la sexualidad declina con la edad, es más correcto considerar que este ocaso se correlaciona con modificaciones fisiológicas y con él, los factores psicológicos y socio-culturales juegan un papel trascendental. Además, la edad puede influir en la disminución de la actividad y el interés sexuales, pero no tiene por qué suprimir la satisfacción.
Las teorías y experiencias de Freud y las investigaciones del informe Kinsey dejaron en claro que los niños y los ancianos no son seres asexuados y que, por el contrario, el ser humano es sexuado desde que nace y hasta que muere. Kinsey no se contentó con doctrinas; mostró la capacidad del viejo con evidencias, pruebas y demostraciones. Buen número de científicos, como los doctores Newman, Nichols, Freeman y Dresden, citados por Simone de Beauvoir, así lo testimonian. Hoy empieza a respetarse la sexualidad del anciano y hasta en los asilos de ciertas ciudades de Norteamérica se proveen espacios especiales para los ancianos en pareja que les permita tener intimidad. Además, la infecundidad no es impotencia. El prejuicio social, sin embargo, subsiste. Nuestra sociedad hipócrita se empecina en desconocer la realidad, en rechazarla, como dice Maurice Tubiana “encadenar al viejo a la clandestinidad y despojarlo de su más sagrado derecho, el del amor y la sexualidad”.
Una de las creencias más erradas, muy comúnmente aceptada, es la de suponer que la menopausia lleva a una disminución de la capacidad sexual hasta su extinción. Hoy se sabe que la menopausia es un proceso biológico natural, con repercusiones psicológicas, en el que se detiene la posibilidad de reproducción, pero que no lleva consigo la pérdida de la actividad ni del interés sexual. La fuerza de este concepto, enriquecido con un gran contenido de tabú, se debe al hecho de que para una buena parte de las mujeres y de los hombres, la vida sexual está ligada exclusivamente a las posibilidades de engendrar.
Paralelamente, en el hombre, aunque de forma cualitativa y cuantitativa diferente, se piensa que la andropausia supone el cese de la actividad e interés sexuales para sumirse en la “profunda tranquilidad y calma” con la que se ha caracterizado a la vejez. Sin embargo, a nivel biológico es conocido que la secreción de andrógenos y la erección continúan prácticamente hasta la muerte. Incluso la fecundación del óvulo por el esperma senil es posible. (Ver recuadro).
Otra convicción falsa extendida entre los hombres es el hecho de creer que la potencia sexual está limitada y/o condicionada a una cantidad fija y constante, y que con el uso (y el abuso) termina por extinguirse a una corta edad. Por el contrario, todo parece indicar que una vida sexual normal y rica en experiencias es la mejorarantía para que la actividad sexual se prolongue en la ancianidad. Por no conocer esta realidad y por no querer admitirla, se condena a muchos ancianos a una forma de actuar clandestina y deforme.
La andropausia, ¿una realidad?

"Andropausia" es un término que no se emplea con plena convicción. En efecto, si la menopausia corresponde a una situación bien definida y tajante consistente en el cese de la función ovárica con las consecuencias que se conocen, en el hombre la situación es bastante diferente, puesto que la degradación de la función testicular es progresiva y a veces bastante lenta.
El interrogante actual, planteado a la luz de los efectos benéficos de la terapia hormonal de reemplazo en la mujer y de los resultados del tratamiento de la osteoporosis en el hombre hipogonádico, es el de evaluar y reconocer la relación riesgo/beneficio de una androgenoterapia sustitutiva. Conociendo los efectos fisiológicos favorables de la testosterona sobre la fuerza muscular, el hueso, el sistema nervioso, la médula ósea y la función sexual, se puede imaginar la importancia de la puesta en uso de esta hormona en relación a la prevención y la calidad de vida en el hombre añoso. Pero al no contar con toda la información, lo mejor es la prudencia de la interpretación.
Plantearemos lo que actualmente se admite a partir de datos objetivos clínicos y/o biológicos antes de abordar la problemática de la terapia.
Potencia sexual.
Es claro que ésta se deteriora con la edad en el hombre sano, con una erección que cada vez es más débil y de menos duración acompañada de eyaculaciones de menos volumen. Esto conduce a una disminución significativa en la frecuencia de las relaciones sexuales aunque es imposible generalizar y cuantificar los parámetros principales concernientes a los antecedentes (calidad de vida sexual anterior, patologías interrecurrentes, hábitos de uso como tabaco y alcohol, etc.) del anciano.
El endotelio juega un papel trascendental en la regulación el tono vascular pudiéndose alterar en forma grave en enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes. El resultado es una deficiencia en la producción de óxido nítrico (NO) la cual incide en la disfunción eréctil. La introducción de fármacos, como el sildenafil, ha revolucionado el tratamiento de la disfunción eréctil por cuanto facilita una mayor duración al no que produce la vasodilatación y mantiene la erección del pene.
Fertilidad.
Esta se ve afectada de manera muy diversa. Un estudio hispanoamericano, realizado por Merino y colaboradores en 1995 en una población de 968 sujetos infértiles, mostró una alteración mayor en la espermatogénesis después de los 40 años. Sin embargo, se observó una gran heterogenicidad en función de la edad a nivel de la calidad del semen.
Biología y fisiopatología
Los resultados objetivos evidencian que la degradación de la función testicular se relaciona principalmente con los niveles de testosterona. (Los niveles normales están entre 300 y 800 ng/ml). Si se escoge la cifra límite de 300 ng, en el hombre normal se detecta que, el 7% de los sujetos masculinos de 40 a 60 años están cercanos a este nivel; el 20% entre los mayores de 61 años y menores de 80, y más del 35% en los ancianos que sobrepasen los 81 años de edad.
Esquematizando,el nivel de testosterona disminuye un 1% por año entre los 40 y 70 años.
Esta disminución se evidencia de manera tajante en los niveles de testosterona libre, mienras que la TEBG (proteína portadora de la testosterona) aumenta. Un elemento fisiopatológico se aclara: la amplitud de los picos de LH disminuyen, posiblemente por su relación con una disminución de la masa neuronal secretante de la LH-RH.
Ciertos puntos de impacto de la testosterona han sido objeto de estudio, como la correlación positiva entre la fuerza muscular y los niveles de testosterona libre. Un estudio hecho con 67 voluntarios entre 45 y 74 años, mostró una correlación positiva entre la tumefacción peneana nocturna y la testosterona libre, que disminuyó a partir de los 55 años. Además, el hipogonadismo se acompañó de desmineralización ósea.
Tratamiento sustitutivo.
Los criterios actuales no están claramente definidos. La razón principal es la falta de datos objetivos y evidentes frente a los resultados de esta sustitución. La indicación es casi obvia en el caso de signos clínicos que indiquen un déficit confirmado por laboratorio. Más delicada es la indicación del tratamiento fuera de todo contexto patológico. Las ventajas esperadas son el reforzamiento de la masa muscular, una disminución relativa el tejido graso, una protección mineral ósea y una mejor función sexual. Una consecuencia negativa podría ser una alteración de la fibrinolisis.
Los tratamientos propuestos son las preparaciones inyectables de acción retardada (250 a 500 mg de testosterona por mes). Un estudio terapéutico hecho en 13 voluntarios sanos (Tenover, 1992) con edades comprendidas entre los 51 y 76 años, con enantato de testosterona durante tres meses, mostró una ganancia de masa muscular, una disminución de la reabsorción ósea y una disminución del colesterol total. Sin embargo, se evidenció una elevación delhematocrito y un aumento en el nivel de las fosfatasas alcalinas específicas. El tamaño de la próstata no se modificó.
Conclusiones.
La andropausia es una realidad en el anciano, pero es una realidad variable que no corresponde a un efecto tajante como el de la menopausia.
La indicación de un tratamiento sustitutivo permanece ligado a una situación sintomática. El paso consiste en instaurar un tratamiento sistemático a partir del momento en que el déficit de testosterona sea evaluado y cuantificado. La pregunta es ¿cuándo hacer esta cuantificación biológica? Una respuesta que exige todavía muchos puntos de apoyo. Por tanto, una gran prudencia es necesaria todavía.
Mientras recordemos que, como parte del amor existe la comunicación física, tanto el hombre como la mujer son capaces de tenerla y, mejor aún, cuando se sustenta en la comunicación espiritual, intelectual y recreativa, rodeadas de respeto y espontaneidad.
Cariño y sentido del humor para enfrentarse al Alzheimer. En España hay 800.000 enfermos de Alzheimer, pero también la padecen los que cuidan de ellos día a día. El presidente de la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer, Emilio Marmaneu, reivindica que, por fin, se aplique la Ley de Dependecia para mejorar la calidad de vida de los que la sufren. Doce meses Doce causas ha dedicado la campaña de este mes a concienciar a los espectadores de la importancia que cobra en nuestra sociedad la necesidad de cuidar al cuidador.
El diagnóstico marca el principio de la lucha que va a tener un solo final.
Por el momento no hay una terapia efectiva para curar el Alzheimer, sólo tratamientos para minimizar los síntomas. Tras la diagnosis los familiares buscan información, les suena la enfermedad, sin embargo no tienen clara su evolución, necesitan saber más. “Desde las asociaciones se les apoya, se les dirige porque tienen una enorme sobrecarga. Es una enfermedad muy larga, con distintos deterioros no sólo el cognitivo, si no también a nivel funcional y alteraciones de conducta”, ha afirmado María Jesús Morala, directora de comunicación de Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFAL).
El 25% de los casos de perdida de memoria deriva en alzheimer.Primero pierden la memoria, luego la orientación y así progresivamente van perdiendo sus facultades cognitivas. En poco tiempo se convierten en dependientes totales, para terminar postrados en cama. Convivir con el AlzheimerEl cuidador se convierta también en enfermo. Depresiones y problemas de espalda, son comunes entre los que se sacrifican por cuidar a su cónyuge o a sus padres.
Las alteraciones de la conducta son las que más afectan a los familiares. Alucinaciones, delirio, olvido y conductas agresivas machacan a los cuidadores que han de convivir con seres queridos que dejan de comportarse como tal. La mejor actitud por parte de los familiares es la aceptación. En ocasiones, las familias no aceptan que los enfermos empiecen a cambiar y les reprochan su actitud.
“Está fingiendo, el diagnóstico está equivocado o que esto no le puede pasar a su familiar con las reacciones más comunes”, comenta la directora de comunicación de AFAL. Sentido del humor y cariño“Deben aceptar que en casa tienen más un niño que un marido, o un niño que un padre”, explica María Jesús Morala.
“Y el sentido del humor es lo mejor para enfrentarlo y no siempre se puede pero la gente que lo hace lo vive de otra manera y es capaz de vivir mejor”, aconseja Morala. La mejor terapia que existe hoy día para tratar el Alzheimer es el cariño. “Hay que ser muy paciente, porque es una enfermedad muy larga, puede durar entre 10 y 20 años.
El cariño es lo único con lo que se puede hacer mejor la vida”, resume la directora de comunicación de AFAL. Cuando muere no suele ser el final, al estar tan pegado al enfermo tienen la sensación de que ya no existe una razón por la que vivir.
Esta sociedad ha inculcado el sentimiento de culpa, en especial a las mujeres. Por eso son importantes los programas de duelo, para que una vez haya llegado el final sean capaces de aceptarlo.
Objetivos para el futuro, La ley de dependencia va a ayudar a la parte social y familiar de la enfermedad.
La Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer (CEAFA), reúne más de 250 asociaciones en España y lucha por la mejora en la calidad de vida de los afectados.En este momento la principal reivindicación de CEAFA, es que se aplique la Ley de Dependencia. “La ley es buena pero por los dimes y diretes entre el gobierno central y las autonomías todavía no ha sido puesta en marcha”, comenta resignado su presidente, Emilio Marmaneu.
Otro de los frentes es que se avance en el diagnóstico precoz. La edad es un factor de riesgo y está comprobado un deterioro cognitivo leve se convierte en Alzheimer en el 25% de los casos.La principal expectativa para el futuro es avanzar en investigación para lograr la cura aunque los afectados son realistas.
A partir de ahí, las expectativas se centran en la ley de la dependencia se aplique y en el diagnóstico precoz de una enfermedad cada vez menos olvidada.
1.- Cuidarás tu presentación día a día. Arréglate como si fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que la vida! El baño diario, el peinado, la ropa, todo atractivo, oliendo a limpio, a buen gusto. El buen gusto es gratuito, no cuesta nada. Que al verte se alegren tu espejo y los ojos de los demás.
2. – No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. “El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece”.
3 . – Amarás el ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de casa, por lo menos abrir la puerta, regar las rosas, contestar el teléfono, baila aunque estés solo(a), haz cualquier movimiento que te despegue de la cama y del sillón. “Contra pereza, diligencia”.

4. – Evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado, la cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas: ¡Qué rectecito el señor!, ¡qué guapa la señora!”; Recuerda: las canas… ¡se tiñen! y las arrugas… ¡se disimulan con una amplia sonrisa! pero el arrastrar de pies…. eso sí es signo de vejez!
5. – No hablarás de tu edad ni te quejarás de tus achaques, reales o imaginarios… Acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás y te harán el vacío. A la gente no le gusta oír historias de hospital. Cuándo te pregunten ¿Cómo estás?, contestarás que: ¡Muy bien! ¡divinamente!
6. – Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo, buena cara. Sé positivo en los juicios, de buen humor en las palabras, alegre de rostro, amable en los ademanes. No seas un viejo (a) amargado. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo. “El corazón no envejece”; (el cuero es el que se arruga).
7. – Tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada del árbol de la vida. Bástate a ti mismo hasta donde sea posible. Y ayuda, ayuda con una sonrisa, un consejo, un servicio. Al abrirte a los demás, dejarás de estar pensando en un “yo” angustiado y solitario.“Solo cuando se abre la nuez, aparece la almendra”.
8. – Trabajarás con tus manos y con tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística. Haz algo, lo que sea y lo que puedas. Una ocupación artesanal, un rato de lectura, un trozo amable de TV, la música, internet. La bendición del trabajo es medicina para todos los males y si ya estás jubilado, ocúpate en actividades de servicio, los hospitales, asilos, iglesias, etc. siempre necesitan manos que ayuden.
9. – Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego, las que se anudan en el hogar, integrándote a todos los miembros de tu familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Convive, pero sin inmiscuirte en los problemas de los demás, a menos que expresamente te pidan un consejo, recuerda: “Ver, oír y callar”.
10. – No pensarás que “todo el tiempo pasado fue mejor”. Deja de estar condenando tu mundo y maldiciendo tu momento. No digas a cada palabra: “las cosas andan mal, allá en mi tiempo… recuerdo que antes…”. No vivas de recuerdos, mira hacia el futuro con alegría. Ponte nuevas metas, haz planes, sueña…! Positivo (a) siempre, negativo (a) jamás. Toda persona debiera ser como la Luna: destinada a dar luz… y como el Sol siempre dando calor…
Nuestro grupo es de mayores y familiares que queremos lo mejor para los que están en la cuarta edad y necesitan residencia geriatrica o voluntariado virtual de mayores, orientacion y eliminarles la angustia de los problemas graves de su vida
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