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FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS. Recomendar

Imagen  de Juan Garcia Sánchiz

Escuadra Alferecía de Negres Alcodianos de Alcoy (2007).
Escuadra de Zulúes (de la comparsa de Moros Nuevos) de Villena (2007).
Escuadra de Negros, Capitanía de Kábilas de Onteniente (2005).
Desembarco de Campello (2006).La fiesta de Moros y Cristianos, homenaje a la convivencia entre culturas, nace como rememoración de la etapa de poderío musulmán en la Península Ibérica y de las batallas que fueron alternando el poder entre musulmanes y cristianos. En algunas zonas costeras, con la fiesta se recuerda la lucha contra piratas berberiscos de los siglos XV, XVI o XVII.

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En los últimos tiempos, estas fiestas están viviendo un crecimiento espectacular, celebrándose en distintas ciudades y pueblos españoles del Sureste peninsular, como la Región de Murcia, Castilla-La Mancha, Andalucía Oriental y especialmente la Comunidad Valenciana, sobre todo en la provincia de Alicante, donde en la actualidad se concentran el mayor número de ciudades y poblaciones que celebran este tipo de festejos.

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La fiesta de Moros y Cristianos es una de las celebraciones más genuinas dentro del amplio y rico compendio de celebraciones festivas de gran arraigo y tradición en toda España. Esta fiesta tiene un origen y una base profundamente religiosa, que se ha ido enriqueciendo a la vez con un claro componente lúdico, existente en cualquier festividad. Sin embargo, es su componente teatral y representativo de la Historia lo que la hace única en su género. La invasión y dominación musulmana en la Península Ibérica durante varios centenares de años dejó una gran huella en la sociedad medieval española, que no terminó con el final de la Reconquista de los reinos cristianos a finales del siglo XV. El Sin embargo, con el paso de los siglos, las poblaciones que celebraban Moros y Cristianos fueron enriqueciendo y moldeando esta representación histórica adaptándola a hechos históricos locales o a otros hechos históricos acaecidos a lo largo de los siglos pasados de especial relevancia social, como las campañas contra los piratas turcos o berberiscos en los siglos XV, XVI y XVII en las costas valencianas o la toma de Tetúan por parte del ejército español a mediados del siglo XIX, que supuso un renacimiento de la cometida histórica y cultural en relación con el mundo árabe, dando lugar a un renacer de distintas e interesantes nuevas tradiciones y costumbres alrededor de esta fiesta que contribuyeron a expandirla todavía más por gran parte del territorio español y a considerarla cada vez más como una fiesta de referencia cultural en toda España.

Imagen  de Juan Garcia Sánchiz

Es, quizá, el siglo XX el que dará testimonio de una mayor expansión de la Fiesta, especialmente tras la Guerra Civil. La expansión geográfica y la imitación de los modelos de fiesta de referencia en el mundo morocristiano hará que algunas de las poblaciones con mayor tradición y pujanza en la fiesta se afiancen como referentes nacionales e incluso internacionales.

Es el caso de Alcoy, en Alicante, cuya fiesta está declarada de Interés Turístico Internacional desde 1980, o Caravaca de la Cruz, en Murcia, que lo fue en 2006; Onteniente, Valencia,cuyas fiestas son unas de las más importantes de la Comunidad Valenciana, o Bañeres, Cocentaina y Villena en Alicante, declaradas de Interés Turístico Nacional, al igual que las de Almansa (cuyo emblema son sus embajadas y embajadas infantiles, celebradas en el incomparable marco de la plaza Santa MAria con el Castillo de Almansa como escenario principal, y cuya embajada mora nocturna celebrada el 2 de mayo, se ha convertido en un referente para las demas poblaciones festeras siendo Almansa pionera en la celebracion de embajadas nocturnas) y Caudete (Albacete). Otras poblaciones de referencia son Caravaca de la Cruz, en Murcia, declarada de Interés Turístico Internacional o Villajoyosa, en Alicante, cuyo acto del desembarco también está declarado de Interés Turístico Internacional. Otras poblaciones con gran tradición en esta fiesta son: Muro del Alcoy, Bocairente, Ibi, etc.

Imagen  de Juan Garcia Sánchiz

Con grandes o pequeñas diferencias, esta fiesta se compone de distintos actos, entre los que invariablemente se encuentran las Entradas (o Desfiles), Embajadas y la Procesión (suelen estar ligadas a la festividad del patrón de la ciudad o población correspondiente).

Los participantes se dividen en dos bandos, moros y cristianos, vestidos de forma que parece la correspondiente a la época medieval de cada cultura, dejando sin embargo gran espacio a la ornamentación de fantasía. De esta norma se suelen desligar comparsas o "filaes".

Más tarde se formaron agrupaciones que tomaron otra identidad diferenciatoria de las primeras, tales como , Almogávares, "Templarios" , Labradores o Maceros, Contrabanditas o Andaluces, Bandoleros, Mirenos, Pescadores o Marineros, Bucaneros o Piratas, Corsarios, Zíngaros, etc. Estas comparsas o filaes visten de acuerdo a la indumentaria con la que habitualmente se les asocia. Comparsas de "Cristianos" y de "Moros" (en el caso de Bañeres la de "Moros" posteriormente se desdobló en Moros Vells (viejos) y Moros Nous (nuevos). En el bando cristiano destacaba la comparsa de los "Cristianos", que también se encuentra en poblaciones como Biar, Bocairente y Villena.

[editar] Historia

Castillo de embajadas en la Puerta Almansa de Villena, alrededor de 1920. Destaca la efigie de la Mahoma de Biar en un lateral del castillo. Actualmente las embajadas de Villena se celebran en el castillo de la Atalaya.Hay datos documentados que demuestran la antigüedad de estas Fiestas que —aún teniendo el sentido celebrador anteriormente indicado— en un inicio eran manifestaciones motivadas por algún evento reseñado, o conmemoraciones relacionadas con el señor feudal o visitas del rey a la población o ciudad.

Llegan a celebrarse incluso antes de la total Reconquista de la Península (en 1150 en Lérida, en 1426 en Murcia y en 1463 en Jaén) y algunas nacen como otro tipo de manifestaciones (las de Lérida son danzas de moros y cristianos, que los mercantes españoles extienden por prácticamente todo el Mediterráneo y de las que hoy en día sólo se celebra la Danza Moreska en la isla Kórchula Croacia).

Seguirán propagándose estas celebraciones, bien de modo excepcional (eventos conmemorativos) o de un modo más continuado y con una estructura básica, a lo largo de los siglos XVI y XVII (en 1579 en Orihuela, en 1586 en Valencia, en 1588 en Caudete, en 1599 en Alicante, en 1614 en Jumilla, en 1638 en Villena, en 1668 en Alcoy, etc.), aunque es a partir del siglo XIX y especialmente durante el siglo XX cuando se extienden de forma más generalizada por toda la Comunidad Valenciana. Aunque realmente lo que conocemos en la actualidad como Fiestas de Moros y Cristianos, en cuanto a celebración, la primera localidad de la península en celebrarlas fue Caudete. También fue la primera en representar en forma teatral los acontecimientos de la Reconquista, la denominada Embajada, y desde esta representación de la población de Caudete se han inspirado e incluso copiado los demás o la mayoría de los pueblos y ciudades donde se representa este teatro narrativo.

Sin duda alguna, y así lo demuestra su declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional, las Fiestas de Moros y Cristianos con mayor difusión y conocimiento dentro y fuera del ambiente festero son las que se celebran en Alcoy (Alicante).También cuenta con este prestigio las fiestas de Moros y Cristianos de Caravaca de la cruz declaradas también de interés turístico internacional contando entre sus ritos históricos con el baño en agua de la Cruz que se celebra desde el siglo XIII . No obstante, cabe señalar otras poblaciones que merecen estar entre las de una gran participación festera y que cuentan con un gran número de visitantes durante sus festejos: Almansa, Elche, Cocentaina, Biar, Benejama, Villena, Bañeres, Onil, Bocairente, Castalla, Novelda, Elda, Villajoyosa, Caudete, Petrel, Altea, San Vicente del Raspeig, San Blas (Alicante), Muchamiel, Sax, Orihuela; en la provincia de Valencia pueden citarse Oliva ha conseguido la declaración de Fiesta de Interés Turístico Autonómico, u Onteniente, que posee el Interés Turístico Nacional.

[editar] Desarrollo
Aunque las fiestas de cada localidad -como se ha comentado anteriormente- tienen sus propias peculiaridades, en líneas generales y sobre todo en las que se realizan en las localidades de la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia y Castilla-La Mancha), cada uno de los bandos toma simbólicamente la ciudad un día. Es lo que se denomina Entrada Mora y Entrada Cristiana. Se acaba la fiesta con la reconquista de la ciudad por parte de los cristianos. Esto sucede en una batalla final en la que se producen disparos de avancarga como arcabuces, espingardas y trabucos, dependiendo del bando. En esta batalla se toma el castillo de la localidad y si no lo tiene se toma un castillo artificial.

[editar] Participantes

Fiesta de Moros y Cristianos en Callosa de Ensarriá (Alicante).Cada bando está formado por peñas, llamadas por lo general comparsas o filaes. Las comparsas cristianas suelen tener nombres como Fontanos, Navarros, Almogávares, Cruzados, Cristianos, Mirenos, Andaluces, Labradores o maseros, Caballeros del Cid, Caballeros de la Baronía, Templarios, Montañeses, Astures, Leoneses, Aragoneses, Castellanos, Mozárabes, etc. Los moros, por su parte tienen nombres como Almorávides, Moros Viejos, Moros Nuevos, Almohades, Beduinos, Sauditas, Abenzoares, Magenta, Judíos, Bereberes, Tarik, Tuaregs, Marruecos, La Llana, Zegríes, Almanzárabes, Abencerrajes, Almorávides, etc.

Cada año es una de las comparsas moras y cristianas las que aportan un capitán o rey (dependiendo del lugar) a cada uno de los bandos. En algunos pueblos como Bañeres, todas las comparsas tienen un capitán. También existen otras figuras, como el alférez, el embajador, el volante, el abanderado o la dama de la comparsa. Cada comparsa tiene su propio cuartel, maset, capitanía o local de reunión, donde se realizan las celebraciones.

[editar] Desfiles
Los desfiles, principalmente en los sitios de más tradición y localidades más grandes se caracterizan por su espectacularidad, no sólo por los trajes, sino también por la participación de carrozas y animales montados, como caballos, elefantes y dromedarios, por sus boatos, sus grupos de dulzainas y percusión o por la gran cantidad de pólvora empleada, convirtiendose en un gran espectaculo visual. Cada año, justo seis meses antes se celebra en muchos lugares el Ecuador Festero o mig any que en valenciano quiere decir ‘medio año’. Destacan las fiestas de la Reliquia, que se celebran el primer fin de semana de septiembre en Banyeres, en las que se conmemora la llegada de la reliquia de San Jorge a este pueblo.

[editar] Música festera
La música siempre ha acompañado a las Fiestas de Moros y Cristianos desde sus inicios. Está documentada en Alcoy la utilización de tamboriles y atabales, pífanos, dulzainas o castañuelas en los siglos XVI y XVII y de tambores y trompetas –músicas de retreta– en el siglo XVIII.

La música es unos de los aspectos que también destacan en esta fiesta, sobre todo el famoso pasodoble español Paquito el Chocolatero escrito por Gustavo Pascual Falcó, compositor de Cocentaina (Alicante), así como el también contestano Manuel Ferrando González que compuso en 1864 el primer pasodoble para las fiestas de Moros y Cristianos llamado El Moro Guerrero.

Será en el siglo XIX cuando las bandas de música se unen a las Fiestas, a partir de 1817, año en que la Filá Llana de Alcoy contrató a la Banda de Milicianos Nacionales, la única banda que existía en la ciudad, germen de la Corporación Musical Primitiva.

En pocos años, el resto de filaes también se hicieron acompañar por su respectiva banda de música, contratadas en Alcoy o en los pueblos cercanos, favorecida por una época de expansión y florecimiento de las bandas civiles de música. Las propias Fiestas motivaron una música adecuada, un ritmo propio para acompasar los desfiles, a partir del pasodoble, una variedad musical dentro de la forma marcha. Las marchas son obras musicales que entran dentro de las composiciones definidas por el movimiento o por el ritmo. Las marchas regulan el paso de un cierto número de personas. Los pasodobles son marchas ligeras, adoptadas como paso reglamentario de la infantería, con una característica especial que hace que la tropa pueda llevar el paso ordinario de desfile.

A finales del siglo XIX, el compositor alcoyano Juan Cantó Francés escribe los pasodobles La Primers Diana (1880) y Mahomet (1882), creados expresamente para los Moros y Cristianos de Alcoy. Éstos presentaban una estructura, forma y ritmo que los diferenciaban del resto de pasodobles hasta entonces conocidos, iniciando de este modo la música festera alcoyana, con personalidad propia.

Desde finales del siglo XIX y sobre todo, con el inicio del siglo XX, la Entrada de Moros cobra una espectacularidad inusitada, denominándose en los programas de actos de la época como el más llamativo y pintoresco acto de las fiestas. Por supuesto, la música se adaptará a dicho acto, apareciendo un nuevo género musical festero: la marcha mora. La composición A-Ben-Amet, del autor alcoyano Antonio Pérez Verdú, estrenada en las Fiestas de 1907, está catalogada como la primera de este tipo, aunque bien es cierto que ya existían otras composiciones denominadas marchas árabes, expresamente escritas para la Entrada de Moros, que nos hacen pensar en una evolución paulatina del pasodoble, con la incorporación de elementos de percusión, hasta consolidar dicho género musical.

En 1958 con la obra Aleluya, el gran creador alcoyano Amando Blanquer Ponsoda desarrollará una música específica para el acto de la Entrada de Cristianos: la marcha cristiana, abriendo un nuevo camino en el devenir de la música de la Fiestas de Moros y Cristianos.

Así pues, los tres grandes géneros musicales de las Fiestas de Moros y Cristianos son el pasodoble, la marcha mora y la marcha cristiana. Su diferenciación está marcada por el ritmo que se les imprime a cada uno de ellos:

Pasodoble: composición utilizada tanto por Moros como Cristianos y destinada principalmente para desfilar en los actos de la Gloria, Primera Diana, Segunda Diana, etc. Se caracteriza por un metrónomo de 85 a 95 negras por minuto, es decir, 85 a 95 pasos por minuto.
Marcha Mora: composición utilizada en la Entrada de Moros, con un aire más parsimonioso y melodía con resonancia oriental, caracterizada por un metrónomo de 50-55 negras por minuto, aproximadamente.
Marcha Cristiana: composición utilizada en la Entrada de Cristianos, con un aire épico y marcial, caracterizada por un metrónomo de 80 negras por minuto.
La música para la Fiesta de Moros y Cristianos ha desarrollado además de los géneros citados, otras composiciones como las marchas de procesión –entre las cuales cabe destacar la marcha 23 de abril, de José María Valls Satorre–, himnos de fiestas, himnos al patrón, ballets, música incidental para boatos, etc. Un caso significativo sería el de la misa festera, destacando la Misa a San Jorge de Amando Blanquer Ponsoda, obra de carácter litúrgico para la celebración religiosa del día dedicado al Patrón San Jorge (en Alcoy).

Publicado el 19 de Enero de 2011 , por Juan Garcia Sánchiz, 1976 visitas

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