Hace hoy exactamente 51 años, en el caserío Txoroetxea, daba a luz Teodosia Muinagorri, esposa de Joanes Aguirrezabala.
El hecho no hubiera tenido mayor trascendencia si no hubiera sido porque en vez de una nacieron tres.

A las 12:05 de la madrugada vio la luz de la luna Fructuosa, la primogénita de la familia en adelante tendría siempre la mala costumbre de andar con la hora cambiada, exactamente con 6 horas de retraso respecto al horario Insular. No fue bendecida con el don de la belleza, no tienen más que ver su imagen antes de las varias operaciones de cirugía plástica a las que se sometió hace unos meses. De hecho, padre, absolutamente desorientado preguntó si era una niña o una potrilla.
Ya de
scorchaba la botella de txakoli el feliz padre, cuando llegue yo, Dalia. Padecía de ictericia y me acompañaba un intenso color amarillo en la piel, es la causa de que compre todo en el chino y sólo vea este color allá donde voy, tan bien es cierto que padezco de un pequeño vicio que me duplica un poco la visión jejeje.

Hacia la madrugada y sin previo aviso llegó Milagrosa, pesaba 4.850 gramos y no ha dejado de ser la “ pesada” del trío, por mucho que insista en atormentarse haciendo dieta y ejercicio físico.
Este fin de semana no voy a poder invitarles a celebrar tan feliz acontecimiento, les dejo un pequeño presente para que lo celebren ustedes mismos.


Durante 17 años has sido mi más fiel amigo. Me has acompañado allá donde he ido, sin quejas ni requerimientos. Cada día me has esperada a la puerta de mi casa, en silencio, acompañándome a cada paso.
Sólo en un par de ocasiones los secuaces raptores de la alcaldesa han conseguido alejarnos, pero no por mucho tiempo. Tu rescate lo he pagado con gusto, sabedora de que lo merecías y de que a pesar de los malvados ardides de la edil no podría alejarnos por mucho tiempo.
Has soportado sin lamentos las jotas en el CD, el vocerío y griterío de las niñas; las migas de los bocadillos en el tapizado, los chicles pegados, las chucherías en el suelo, el desorden de los libros tirados, los chupetes perdidos, los clínex manchados de chocolate y nocilla…
Me dicen que estás viejo, que pierdes aceite, se te escapa el agua… ¡ a mí qué me importará tu orientación sexual, y será por agua, si no deja de llover!!!
¿ Viejo? Quién tuviera como tú, recién cumplidos los 17!!!
No te preocupes, si tu nunca me has dejado tirada, menos yo, que no tengo con qué cambiarte.

Sin duda!!! Consejos para vivir una bella vida.
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