El fusilamiento de Torrijos
Antonio Gisbert. 1888
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Imagen del día 8 de Noviembre de 2007 por Kore
Detalles de la imagen 'El fusilamiento de Torrijos. Antonio Gisbert. 1888'
Técnica: Gisbert usa una técnica puramente académica, con un dibujo y pincelada perfecta.
Torrijos: Capitán general de Valencia y ministro de Justicia en el Trienio Liberal, tuvo que exiliarse después con Fernando VII. Poco después, le dijeron que podía volver a Málaga, pero fue traicionado y condenado a muerte por traición.
Manos: El general Torrijos coge de las manos a sus dos compañeros, a las puertas de su fusilamiento. El de la izquierda es Flores Calderón y el de la derecha es Francisco Fernández Golfín, al que le están vendando los ojos un fraile, mientras otro le reza las oraciones últimas.
Baja: Con la mirada baja sabemos que es Francisco Borja Pardio.
Boyd: Robert Boyd, un oficial inglés, tiene la mirada baja por la situación.
Pinto: El coronel Pinto.
Fusilados: En primer plano los fusilados, recordando a los Fusilamientos de Goya. En ellos se ve la actitud política de Gisbert, progresista, porque este cuadro es un icono contra el totalitarismo y la violencia.
Fotografía: El cuerpo de los fusilados se corta por el límite del cuadro, recordando la fotografía.
Soldados: Los soldados esperan el siguiente fusilamiento, quedándose en un segundo plano para hacer ver al espectador que lo verdaderamente importante son los fusilados, a modo de héroes.
Playa: Los fusilamientos se produjeron en las playas de San Andrés, en Málaga,
Vendados: Los fusilados eran vendados por frailes si lo pedían. Torrijos como última voluntad pidió que no se le vendaron los ojos y que pudiera mandar abrir fuego al pelotón de fusilamiento.
MURIENDO POR LA LIBERTAD
Sucede con cierta frecuencia en la Historia del Arte cómo un autor de esos que llamamos de segunda fila produce una obra específica que pasa a ser recordada a través del tiempo, bien sea por los valores intrínsecos que posee (por ejemplo, su calidad sobresaliente en el conjunto de la obra del artista), o bien por el tema del que trate. Quizás algo de ambas cosas pueda decirse de este cuadro tan familiar a quienes, además de Arte, tratamos también de explicar (y de explicarnos) la azarosa historia de España. Del cuadro quizás sea necesario rescatar su título completo, porque incluso aquí arriba lo hemos apocopado: "fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga". En cambio su autor es, con certeza, menos conocido. Se trata de Antonio Gisbert (1835-1902), un destacado miembro de ese grupo de artistas que cultivó en nuestro país, en los últimos decenios del siglo XIX, el género de la pintura de historia, siguiendo una tradición que tiene a su más destacado representante a Francisco de Goya y sus lienzos y grabados sobre la Guerra de la Independencia.
El tema de este cuadro de gran formato (6 x 3,9 metros) y pintado al óleo sobre lienzo en 1888 es también bastante conocido. Narra unos hechos acaecidos a finales de 1831, cuando reinaba Fernando VII, probablemente el más nefasto de los numerosos reyes españoles acreedores de ese calificativo. El rey había liquidado en 1823 el Trienio Liberal y gobernaba casi a su antojo el país, atravesando ese periodo que en la escuela nos enseñaron a calificar acertadamente como "ominosa década absolutista". Fueron numerosos los intentos de los liberales de acabar con esta situación. De uno de ellos se ocupa nuestro cuadro. A finales de 1831 el general Torrijos, que llevaba ya algunos meses en Gibraltar tratando de organizar un pronunciamiento contra el monarca, desembarca en las costas de Málaga, acompañado de un grupo de seguidores. Víctima de una traición, está siendo ya vigilado y perseguido por los absolutistas, quienes acabarán deteniendo a todo el grupo tras breves escaramuzas. Conducidos hasta Málaga, los liberales serán pasados por las armas, sin juicio alguno, en una de las playas de la ciudad el 11 de diciembre de aquel mismo año.
Eso es lo que nos narra Gisbert en este cuadro: el acto final de esta tragedia tan propia de nuestro siglo XIX: el fusilamiento masivo de unos sesenta liberales, de los cuales vemos en la escena un reducido grupo, formado por dieciséis personas. Cinco de ellas han sido ya ejecutadas (sí, son cinco, aunque del quinto sólo alcanzamos a ver una mano exangüe) y otros once se disponen a enfrentarse a la muerte, mientras algunos frailes les leen la Biblia o les vendan los ojos. Encontramos las típicas muestras de abatimiento (fijaos en el personaje arrodillado en el extremo izquierdo), de enorme tristeza (el personaje algo más a la derecha con la mirada perdida) o de despedida entre camaradas; incluso hallamos algún gesto que evoca la oración.
No obstante el pintor ha dispuesto la escena de forma que la fila de personajes que esperan la muerte se organiza en torno a una línea que avanza de izquierda a derecha hacia el espectador. Y en ese punto ha situado Gisbert al general Torrijos. No ocupa el centro del grupo, pero sí el vértice de la composición, de manera que nuestra mirada se sitúa en él, mientras la suya nos lo muestra sumido en profunda reflexión.
Sin embargo, no nos cabe duda de que Torrijos está tranquilo, porque aún alcanza a reconfortar a los dos compañeros que tiene a sus lados, asiéndoles las manos. Cómo no sentirnos conmovidos ante estos tres individuos vestidos a la moda romántica, con largas levitas, cuya elegancia y cuyo silencio dominan por completo la escena, contagiando de dignidad a sus compañeros. Hasta el piquete de ejecución que aparece a sus espaldas parece coincidir en la solemnidad del momento y figura alineado en perfecta formación.
Imagen izquierda: detalle del cuadro. El personaje de la derecha es el general Torrijos.
Gisbert ha completado la escena mostrándonos un paisaje que parece estar acorde no solo con la estación del año sino con la gravedad de la situación: las olas, el día nublado y los montes de Málaga que cierran el fondo de la composición. Quizás pueda concluirse que hay algo de académico en esta obra y es verdad que en ella falta la increible maestría del Goya de los fusilamientos. Pero en todo caso, advertimos aquí la capacidad del pintor (quien militó también en las filas liberales) para presentarnos dos temas a la vez. El primero de ellos es de carácter político: la defensa de la libertad, como ya había hecho años antes el poeta Espronceda cuando compuso el soneto dedicado a Torrijos y sus compañeros, cuyo primer terceto afirma:
"Españoles, llorad; mas vuestro llanto
lágrimas de dolor y sangre sean,
sangre que ahogue a siervos y opresores..."

iego Rodríguez de Silva y Velázquez (Sevilla, 6 de junio de 1599 – Madrid, 6 de agosto de 1660) conocido como Diego Velázquez, fue un pintor barroco, considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y figura indiscutible de la pintura universal.
Pasó sus primeros años en Sevilla donde desarrolló un estilo naturalista de iluminación tenebrista por influencia de Caravaggio y sus seguidores. Se trasladó a Madrid y a los 24 años fue nombrado pintor del rey, y cuatro años después fue ascendido a pintor de cámara, el cargo más importante entre los pintores del rey. A esta labor dedicó el resto de su vida. Su trabajo a partir de entonces consistía en pintar retratos del rey, de su familia, así como otros cuadros para decorar las mansiones reales. Su estilo evolucionó hacia una pintura de gran luminosidad con pinceladas rápidas y sueltas. En esta evolución tuvo mucho que ver el estudio de la colección real de pintura y su primer viaje a Italia donde estudió tanto la pintura antigua como la contemporánea. En su madurez, a partir de 1631, pintó grandes obras como La rendición de Breda. En su última década su estilo se volvió más esquemático y abocetado alcanzando un dominio extraordinario de la luz. Este periodo se inauguró con el retrato del papa Inocencio X, pintado en su segundo viaje a Italia y a él pertenecen sus dos últimas obras maestras: Las Meninas y Las Hilanderas.
Su catálogo consta de 120-125 obras. El reconocimiento como pintor universal se produjo tardíamente, hacia 1850. Alcanzó su máxima fama entre 1880 y 1920, coincidiendo con los pintores impresionistas franceses para los que fue un referente. Manet se sintió maravillado con su pintura y lo calificó como «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido».


En 1621 muere en Madrid Felipe III y el nuevo monarca Felipe IV favorece a un noble de familia sevillana Gaspar de Guzmán, luego conde duque de Olivares, que se convierte en poco tiempo en el todopoderoso valido del rey. Olivares abogó por que la corte estuviera integrada mayoritariamente por andaluces. Pacheco debió entenderlo como una gran oportunidad para su yerno procurandose los contactos oportunos para que Velázquez fuese presentado en la corte. Su primer viaje a Madrid tuvo lugar en la primavera de 1622 Velázquez debió ser presentado a Olivares por Juan de Fonseca o por Francisco de Rioja, pero según relata Pacheco «no se pudo retratar al rey aunque se procuró». El pintor volvió a Sevilla.
Retrato del infante Don Carlos (1626-27). Museo del Prado, (Madrid).
Gracias a Fonseca, Velázquez pudo visitar las colecciones reales de pintura, de enorme calidad, donde Carlos I y Felipe II habían reunido cuadros de Tiziano, Veronés, Tintoretto y los Bassano. Según Julián Gállego entonces debió comprender la limitación artística de Sevilla y que además de la imitación de la naturaleza existía «una poesía en la pintura y una belleza en la entonación»El estudio posterior de la colección real, especialmente los tizianos, tuvo una decisiva influencia en la evolución estilística del pintor que pasó del naturalismo austero de su época sevillana y de las severas gamas terrosas a la luminosidad de los grises plata y azules transparentes en su madurez.
Año y medio después de su primer viaje a Madrid, en el verano de 1623, los amigos de Pacheco, principalmente Juan de Fonseca, que era capellán real y había sido canónigo de Sevilla, consiguieron que el conde duque llamase a Velázquez para retratar al rey. Así lo relató Pacheco:
«Llamado a Madrid se hospedó en casa de don Juan e hizo su retrato. Llevaronlo a palacio aquella noche y en una hora lo vieron todos los de palacio, los infantes y el rey. Ordenose que retratase al infante, pero pareció más conveniente hacer primero el de su Majestad, aunque no pudo ser tan presto por grandes ocupaciones; se hizo el 30 de agosto a gusto de su Majestad y de los infantes y del conde duque, que afirmó no haber retratado al rey hasta entonces... Realizó también un boceto del Príncipe de Gales, que se encontraba en aquellos días en Madrid, que le dio cien escudos».
En octubre de 1623 se ordenó a Velázquez que trasladará su casa a Madrid y fue nombrado pintor del rey con un sueldo de veinte ducados al mes, ocupando la vacante de Rodrigo de Villandrando que había fallecido el año anterior.
Después pintó un primer retrato ecuestre del rey, que fue expuesto junto al célebre Carlos V a caballo en Mühlberg de Tiziano en la calle Mayor en la visita del cardenal Barberini en 1626.
Después de la marcha de Rubens y seguramente influido por él, Velázquez solicitó licencia al rey para viajar a Italia a completar sus estudios. El 22 de julio de 1629 le concedieron para el viaje dos años de salario, 480 ducados, y además disponía de otros 400 ducados por el pago de varios cuadros. Velázquez viajó con un criado y llevaba cartas de recomendación para las autoridades de los lugares que quería visitar.
Este viaje a Italia representó un cambio decisivo en su pintura. Su estilo se transformó radicalmente. Desde el siglo anterior los artistas de toda Europa viajaban a Italia para conocer el centro admirado por todos de la pintura europea. Además Velázquez era el pintor del rey de España y por ello se le abrieron todas las puertas pudiendo contemplar obras que solo estaban al alcance de los más privilegiados.
Partió del Puerto de Barcelona en la nave de Spinola, general genovés al servicio del rey español que volvía a su tierra. Primero se dirigió a Venecia donde el embajador español le gestionó visitas a las principales colecciones artísticas de los distintos palacios. Según Palomino copió obras de Tintoretto. Como la situación política era delicada en Venecia permaneció allí poco tiempo y partió hacia Ferrara, donde se encontraría con la pintura de Giorgione; se desconoce el efecto que le produjo la obra de este gran innovador
Después estuvo en Cento interesado en conocer la obra de Guercino, que pintaba sus cuadros con una iluminación muy blanca, sus figuras religiosas eran tratadas como personajes corrientes y era un gran paisajista. Para Julián Gallego la obra de Guercino fue la que más ayudó a Velázquez a encontrar su estilo personal.
En Roma el cardenal Francesco Barberini le facilitó la entrada a las estancias vaticanas, en las que dedicó muchos días a la copia de los frescos de Míguel Ángel y Rafael. Después se trasladó a Villa Medicis en las afueras de Roma, donde copió su colección de escultura clásica y realizó paisajes del natural. No sólo estudió los maestro antiguos; en aquel momento se encontraban activos en Roma los grandes pintores del barroco, Pietro da Cortona, Andrea Sacchi, Nicolás Poussin, Claudio Lorena y Gianlorenzo Bernini. No hay testimonio directo de que Velázquez contactase con ellos, pero existen importantes indicios de que conoció de primera mano las novedades del mundo artístico romano.
La asimilación del arte italiano en el estilo de Velázquez se comprueba en los lienzos del periodo La fragua de Vulcano y La túnica de José que fueron pintados por iniciativa propia sin encargo de por medio. En La fragua de Vulcano, aunque persisten elementos del periodo sevillano, es una ruptura importante con su pintura anterior. En el tratamiento espacial se aprecian cambios: la transición hacia el fondo es suave y el intervalo entre figuras está muy medido. En las pinceladas, antes eran capas de pintura ópaca, ahora la imprimación es muy ligera, la pincelada es fluida y los toques de luz producen sorprendentes efectos entre las zonas iluminadas y las sombras. Así lo describió el pintor contemporáneo Jusepe Martínez: «vino muy mejorado en cuanto a perspectiva y arquitectura se refiere».









De vuelta a Madrid sus cargos administrativos le absorbieron cada vez más. Felipe IV lo nombró Aposentador Real, cargo que le quitó gran cantidad de tiempo para desarrollar su labor pictórica . Velázquez debía supervisar no sólo la decoración de los palacios reales, sino también el hospedaje del monarca cuando se desplazaba a otros lugares.
La llegada de la nueva reina, Mariana de Austria, motivó la realización de varios retratos. También la infanta casadera María Teresa fue retratada en varias ocasiones pues debía enviarse su imagen a los posibles esposos. Los nuevos infantes, nacidos de Mariana, también originaron varios retratos, sobre todo Margarita, nacida en 1651.
En el final de su vida pintó sus dos composiciones más grandes y complejas, sus obras magistrales La fábula de Aracné (1658), conocida popularmente como Las Hilanderas, y el más celebrado y famoso de todos sus cuadros La familia de Felipe IV o Las Meninas (1656). En ellos vemos su estilo último donde parece representar la escena mediante una visión fugaz. Empleó pinceladas atrevidas que de cerca parecen inconexas pero contempladas a distancia adquieren todo su sentido, anticipándose a la pintura de Manet y a los impresionistas del siglo XIX en los que tanto influyó su estilo . Las interpretaciones de estas dos obras han originado multidud de estudios y son consideradas dos obras maestras de la pintura europea.
El último encargo que recibió del rey fue pintar cuatro pinturas mitológicas para el Salón de los Espejos, donde se colocaron junto a obras de Tiziano, Tintoretto, Veronés y Rubens, los pintores preferidos de Felipe IV. De las cuatro obras, sólo se ha conservado Mercurio y Argos, y las otras tres resultaron destruidas en el incendio del Alcázar en 1734. Esta pérdida es especialmente grave porque, por su tema, alguna de las pinturas incluía desnudos, un género poco común entre los pintores españoles de la época.








Nació en París, Francia. Pintor, gran maestro del arte impresionista y sin duda uno de los connotados en la pintura de este estilo. A sus 18 años conoció al pintor Boudin, quien gustaba de trabajar al aire libre, característica que también acompañó a Monet toda la vida.
Más adelante conoció a Pissarro, Sisley, Renoir y Bazille con los cuales formó el grupo de disidentes de la época, que impulsaron las artes francesas a una posición de vanguardia imposible de alcanzar con los clásicos previos.
En algunos de sus cuadros, Monet rompe la barrera entre realismo y expresionismo puesto que teniendo mucho de lo último no carecen de lo primero. A medida que ganamos distancia de observación, sus pinturas sumergen en un realismo mágico y cristalino, dificil de encontrar en otros pintores del mismo estilo. Ciertamente que el gran Manet era su ídolo. Al final de su carrera Monet incursionó en la pintura abstracta.
Amapolas.
Botes en Argenteuil
Blanca y Susana.
En el café.
Comida al aire libre.
Trabajo en el bote
Subiendo y bajando escaleras Maurits Cornelis Escher (1898-1972) es uno de los más famosos del mundo gráfico los artistas. Su arte es disfrutado por millones de personas en todo el mundo, como puede verse en los sitios web de muchos en el Internet.
Él es más famoso por su llamada, tan imposible estructuras, tales como subir y bajar, la relatividad, sus grabados de transformación, como la Metamorfosis I, II y Metamorfosis Metamorfosis III, Sky & I de agua o de los Reptiles.
CIELO Y AGUA I Grabado en madera
Castrovalva
Litografía, febrero 1930
Pero también dejó algunos, más realista maravilloso trabajo durante el tiempo en que vivió y trabajó en Italia.
Castrovalva por ejemplo, cuando uno ya se puede ver la fascinación de Escher altas y bajas, cerca y lejos. La litografía Atrani, una pequeña ciudad en la costa de Amalfi se hizo en 1931, pero regresa por ejemplo, en su obra maestra Metamorfosis I y II
Atrani
METAMORFOSIS MC Escher, durante su vida, hecho 448 litografías, xilografías y grabados en madera y más de 2000 dibujos y bocetos. Al igual que algunos de sus famosos antecesores, - Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Durero y Holbein, MC Escher era zurdo.
Aparte de ser un artista gráfico, MC Escher ilustra libros, tapices diseñados, sellos de correo y murales. Él nació en Leeuwarden, Países Bajos, como el cuarto y más joven hijo de un ingeniero civil. Después de 5 años, la familia se trasladó a Arnhem, donde Escher mayor parte de su juventud. Después de fracasar en sus exámenes de secundaria, en última instancia, Maurits se inscribió en la Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas de Haarlem
JETTA Después de sólo una semana, informó a su padre que prefería estudiar arte gráfico en vez de la arquitectura, como lo había mostrado sus dibujos y recortes de linóleo de su gráfica profesor Samuel Jessurun de Mesquita, quien le animó a continuar con las artes gráficas.
Después de terminar la escuela, viajó extensamente por Italia, donde conoció a su esposa Umiker Jetta, con quien se casó en 1924. Se establecieron en Roma, donde permaneció hasta 1935. Durante estos 11 años, Escher se viajan cada año en toda Italia, el dibujo y los bocetos para las distintas impresiones que haría al regresar a casa.
CALLE EN Scanno, ABBRUZI
Barbarano, Cimino
Muchos de estos bocetos que más tarde usaría para varias litografías y / o grabados en madera y grabados en madera, por ejemplo, el fondo de la litografía de la cascada se debe a su etapa italiana, o los árboles reflejándose en el charco "grabado en madera, que son los mismos árboles Escher usó en su grabado en madera "Pineta de Calvi", que él hizo en 1932.
PINETA de Calvi
CASCADA
SIMETRÍA NO. 45 MC Escher quedó fascinado por la división regular del plano, cuando visitó por primera vez la Alhambra, un siglo catorce castillo moro en Granada, España en 1922.
Durante los años en Suiza y en toda la segunda guerra mundial, que actúe con firmeza en su afición, aprovechando 62 del total de 137 dibujos División Regular haría en su vida.
Se ampliaría su pasión por la División regular del plano, mediante el uso de algunos de sus dibujos como base para un nuevo hobby, tallado en madera de haya esferas.
Jugó con la arquitectura, perspectiva y espacios imposibles. Su arte continúa asombrando y me pregunto a millones de personas en todo el mundo. En su obra reconocemos su aguda observación del mundo que nos rodea y las expresiones de sus propias fantasías. MC Escher nos muestra que la realidad es maravillosa, comprensible y fascinante.
CHARCO
SIMETRÍA No.20
Para obtener más información sobre MCEscher hacemos referencia a:
http://www-gap.dcs.st-and.ac.uk/ historia ~ / Matemáticos / Escher.html


mi abuelo era pintor y no lo encontraras en internet si quires muestro sus pinturas jo tambien pinto pero soy una aficionada nada que ver como mi abuelo ya pondre fotos de sus cuadros saludos dolors
Este grupo intenta desde la humildad llenar un vacio, que creo que tenemos con los grandes maestros de la pintura.
intento con este grupo acercar un poco mas a los grandes Maestros del pincel de todos los tiempos a nuestra pagina
desde los maestros del barroco pasando por lo genios del Renacimiento, Impresionismo.. etc.. hasta los Artistas contemporaneos.
Todo gran artista tiene cabida en estas paginas.
SI QUIERES HACER TU PARTICULAR HOMENAJE A UN ARTISTA PICTORICO....ANIMATE!!
SI TE GUSTA LA PINTURA ESTE ES TU GRUPO!!
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