Al cumplir los 65 años, muchas personas se encuentran ante una nueva situación que les obliga a adaptarse y aprender a vivir con unas nuevas perspectivas de futuro. Sobre todo, los mayores tienen que aprender a vivir con alegría su nueva situación.
Al llegar esta edad los cambios físicos y psicológicos se hacen más evidentes. Por eso hay que prepararse con antelación para no sorprenderse ante éstos, y aceptarlos como hechos naturales de la vida.
Por ejemplo, es posible que acercarnos a esta edad entendamos a los demás peor y nos entiendan igualmente mal. Es precisamente la incomprensión lo que más dolor puede producir a un mayor.
Las limitaciones físicas tampoco son fáciles de aceptar. La dependencia ante los demás es reconocida como una especie de humillación, por eso hay que estar especialmente receptivos ante las necesidades de la persona mayor.
La convivencia entre generaciones no siempre es sencilla, y por ello tanto una como otra tiene que poner de su parte para facilitarla. El mayor por ejemplo tendrá que ser menos exigente más comprensivo, y los más jóvenes estar receptivos a las necesidades del mayor, que muchas veces no pedirá ayuda aunque la necesite.
El envejecimiento saludable no es cosa de una persona sólo, sino de su familia y entorno. Por eso hay que facilitarles el bienestar en esta nueva etapa de su vida.
Libro "Saber envejecer - Alimentarse bien"
Personas mayores con baja autoestima
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Barbara Archilla el 25 de Junio de 2010
Qué simpática la foto!
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Sociedad