El pelo, a diferencia de la piel, no puede defenderse de las agresiones del exterior ni es capaz de reparar los daños causados por los rayos solares. Especialmente en verano, nuestro cabello sufre efectos irreversibles Los rayos del sol deterioran la fina película de grasa que recubre el pelo. Como consecuencia, el cabello pierde brillo y se vuelve más áspero.
El sol, los baños en el mar o en la piscina y el secador dañan la queratina natural que sella las escamas de la superficie del pelo. Al debilitarse esta barrera protectora, el cabello se vuelve más permeable y, por lo tanto, más vulnerable. Este efecto causa estragos en los cabellos claros -menos protegidos de forma natural que los oscuros - y en los teñidos, más porosos.
Los efectos de las exposiciones solares llegan hasta el corazón de la fibra capilar: el córtex. En consecuencia, el pelo se vuelve más quebradizo, se altera el color y las puntas se abren.

• Media hora antes de ir a la playa o a la piscina, aplica sobre el pelo un protector capilar con filtro solar.
Los hay para todo tipo de cabellos y en diversas texturas. Renueva la aplicación después de cada chapuzón –salvo que sea resistente al agua- o cada dos horas.
• El cabello húmedo, es más débil
Cada vez que se sale del agua, enjuagar el pelo bajo la ducha, eliminar la humedad con una toalla y peinarlo con un cepillo o peine de púas anchas y separadas. Hasta que no esté completamente seco, evitar cubrirlo con sombreros o pañuelos, así como hacerse recogidos tirantes.
• Elegir un champú protector, contiene activos que eliminan los restos de cloro y de sal del cabello, aparte de proteger el cabello con filtros ultravioleta. Aplicar un acondicionador y, dos veces por semana, una mascarilla reparadora. Estos productos, además de reparar la fibra capilar dañada, crean una película protectora que refuerza el pelo frente a los efectos del sol y lo protege de los cambios bruscos de temperatura.
Durante los meses más fríos del año, nuestros cuidados diarios suelen dejar a un lado nuestra melena. Los cambios bruscos de temperatura, el uso de gorros, el abuso del secador y el agua excesivamente caliente, hacen que el pelo se resienta y pierda la vitalidad y brillo deseados.
• Elige un champú suave, que aporte hidratación y que no reseque en exceso.Por supuesto el agua debe estar templada. Usar acondicionador, sobre todo en las puntas, protegerá la fibra capilar y ayudará a que las puntas no se abran. Además, aplicar una mascarilla nutritiva una vez por semana sobre el cabello húmedo.
• Las bajas temperaturas hacen que se emplee el secador a diario. Vigilar la temperatura y no seleccionar la más alta, no pegar directamente al pelo y no dirigir el chorro de calor durante mucho tiempo al mismo mechón. Aprovechar el fin de semana para dejarlo secar al aire.
• Para peinar, optar por los cepillos de cerdas naturales que son menos agresivas que las de plástico. Al desenredarlo, hacerlo suavemente y con un peine de púas anchas, si son demasiado finas se corre el riesgo de que el pelo se parta.
Recordar que enjuagar con agua fría, proporciona al cabello brillo.
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