La sacerdotisa Henutmehyt fue enterrada como una auténtica princesa. En el Museo Británico se conservan tanto el sarcófago interior como el exterior, además de todos los tarritos canópicos donde ser guardaban sus vísceras.
 
El sarcófago interior está cubierto por entero de oro, lo que nos indica la importancia de esta mujer. En el sarcófago, los brazos de Henutmehyt están cruzados sobre su pecho, algo inusual por aquella época. Además, sus manos están representadas en 3 dimensiones, con los dedos cruzados. Además aparece la diosa del cielo Nut, protegiéndola.
 
La parte de debajo de su cuerpo está dividida en una larga sección vertical por una banda, que además también la cruza varias veces de forma horizontal. Así se divide la superficie en 6 partes. Las 4 de arriba contienen los hijos de Horus, que protegían los órganos internos de la fallecida y que invocaba a Horus para que la protegiese.
 
En las 2 partes de abajo, sobre los pies, contienen figuras adorando a Isis y Nephthys que también protegían a la fallecida. Su sarcófago es uno de los más bellos de todo Egipto, igualando al de Tutankhamon.
 
Gracias a los estudios que se han hecho de la momia se ha comprobado el mal estado de salud de la sacerdotisa Henutmehyt. Sus pulmones han sido seriamente atacados por el polvo inhalado en Egipto, algo común por aquella época, pero también se constató que sufría una severa artritis.
 
También sus riñones se encontraban en mal estado, lo que nos viene a decir que, probablemente, tuviese fuertes dolores al final de su vida.
Sin embargo, en el sarcófago se representa su belleza en apogeo, durante su juventud, dando una imagen idealizada de quien fue.
 
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Museos