Londres, como una de las más importantes metrópolis europeas, es considerada una de las ciudades culturalmente activas más significativas del mundo. De entre los cientos de museos con los que cuenta, en el mes de Julio le toca el turno al más importante de todos ellos, el Museo Británico.
 
Desde su inauguración en 1759, en plena calle Great Russell, con su fachada de estilo neoclásico, es el museo más conocido de Inglaterra, recibiendo durante sus primeras décadas unos 5.000 visitantes al año, sin embargo, actualmente acoge cada año aproximadamente 6 millones de turistas, convirtiéndose en uno de los museos más visitados del mundo.
 
En sus inicios, el Museo Británico contaba únicamente con algunas curiosidades e investigaciones, como fósiles, alguna escultura, monedas y medallas. Sin embargo, la arquitectura del museo está inspirada en Grecia, con sus grandes columnas jónicas y pórticos. Y a esa cultura quería dedicar sus interiores, alcanzando en la actualidad, y tras haber recuperado miles de piezas donadas y no siendo expuestas todas las obras, una colección con más de 8 millones de objetos, entre donaciones y compras.
 
El Museo Británico está formado por tres niveles bien distribuidos, centrándose en muchas de las más bellas antigüedades de toda la historia, sobre todo, las pertenecientes a Grecia, Roma y Egipto, con obras tan famosas y espectaculares como los frisos del Partenón.
 
La sección del Antiguo Egipto es la más importante del planeta después de la del Museo Egipcio de El Cairo. Otras grandes obras exhibidas en el Museo Británico, son las esculturas del Imperio Asirio, las salas egipcias, dotadas de momias, esculturas y una gran cantidad de objetos sustraídos de las tumbas o su pieza más magnífica, la piedra Rosetta, fundamental para la interpretación de jeroglíficos.
 
De las muestras romanas, su mayor importancia radica en los tesoros y artesanías celtas, tales como el hombre Lindow o la Vasija de Portland. En el espacio dedicado a oriente, podemos encontrar preciosas obras chinas de marfil y porcelana, así como una espectacular y soprendente exposición de dioses hindúes, Buda y otras piezas.
 
Además de Museo, contaba además, hasta 1973, con la mayor sala de lectura de la Biblioteca Británica. Incluso llegó a albergar el Museo de Historia Natural de Londres, antes de que éste cambiase a su propia sede en el año 1963.
 
El Museo Británico no ha dejado de abrir ni un solo día, exceptuando durante las dos guerras mundiales, fechas en las que se cerró por miedo a posibles deterioros en sus obras.
 
La entrada al museo y a gran parte de las salas, como la de lectura, son libres y gratuitos, a excepción de algunas exposiciones temporales.
 
 
Consulta las obras del Museo Británico de Londres o visita nuestra agenda de arte y exposiciones.
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Museos