El retrato de Giovanna Torbanuoni es una obra realizada en 1488 por Domenico Guirlandaio.
Está pintada en témpera y resume perfectamente el espíritu de lo que significó el género del retrato en el Quattrocento florentino. Personajes de perfil completo sobre fondos neutros, elegantes, sofisticados y completamente verosímiles.
El fondo se estructura a través de estructuras geométricas: un eje axial en mitad del cuadro, ángulo recto para su brazo y una suave pirámide para el cuerpo. Todo ello traduce perfección ideal, que se hace eco en la alacena de fondo, toda ella construida con cuadrados y rectángulos.
 
 
Iconográficamente, los elementos que aparecen representados con absoluto realismo tienen una lectura religiosa y de la nobleza y virtud de la dama. Así, la hilera de cuentas de coral rojo simboliza el amor a Cristo, y las joyas y el libro, ilustran las aficiones de las jóvenes de buena familia.
También en el fondo, bajo el collar de cuentas, Guirlandaio introduce un letrero escrito en latín con el texto: "¿Podría el arte retratar su carácter y virtud? Ninguna pintura en el mundo podría ser más hermosa. 1488". La joven falleció el mismo año en que el pintor florentino la retrató.
 
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