La GalerÃa Uffizi, traducido al castellano como la GalerÃa de los Oficios, es un palacete museo en forma de U situado en Florencia, entre el Palazzo Vecchio, el Palazzo Pitti y el rÃo Arno, en cuyo interior se albergan algunas de las más increÃbles colecciones mundiales de pintura renacentista italiana, asà como antiguas y famosas colecciones de arte de todo el mundo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Su construcción, de estilo manierista, data de 1560, siendo encargada a Giorgio Vasari por Cosme I de Médicis, el cual querÃa fundar las nuevas oficinas de las magistraturas florentinas, tras quedarse sin espacio el Palazzo Vecchio. De ahà su nombre de “GalerÃa de los Oficiosâ€. Tras la finalización de las obras en 1581, la GalerÃa de los Uffizi, sirvió durante cierto tiempo como espacio de almacenaje de las piezas de arte de la magnÃfica colección de la familia y dinastÃa Médicis, justo antes de su ocaso en el siglo XVIII.
 
Las obras de arte corrieron el riesgo de ser enviadas a Viena, debido a que el ducado pasó a ser dominio austriaco. Sin embargo, gracias a que la última duquesa Ana MarÃa decretó la permanencia de la colección en Florencia, la GalerÃa Uffizi se convirtió en uno de los primeros museos modernos del mundo.
 
Durante el siglo XVI abrÃa únicamente sus puertas a aquellos visitantes que lo solicitaban, siendo a partir de 1765 cuando abrió oficialmente al público como museo.
 
Como consecuencia de la enorme y amplia cantidad de obras de la colección, muchas de ellas tuvieron que ser entregadas a otros museos de la ciudad. En la actualidad, la limitación principal de este museo es su escaso tamaño para poder albergar la gran muestra que posee, aunque las remodelaciones de ampliación que se llevan dando a cabo en los últimos años harán aumentar su superficie de exposición, permitiendo a los visitantes el poder contemplar los hasta ahora desconocidos fondos del museo.
 
Un hecho relevante en la vida de la GalerÃa Uffizi acaeció en el año 1993, cuando explotó un coche-bomba colocado por la mafia en Via dei Georgofili, asesinando a cinco personas y provocando graves daños al palacio, sobre todo en la Sala de esculturas clásicas de NÃobe, teniendo su decoración neoclásica que ser restaurada.
 
La GalerÃa Uffizi es una de las atracciones turÃsticas más visitadas de Florencia y de toda Italia, pudiendo en temporada alta (especialmente en julio) tener que esperar cerca de cinco horas para poder entrar, por lo que recomendamos reservar previamente, ya sea por teléfono o internet, para no tener que hacer cola.
 
La exposición de los Uffizi se encuentra distribuida de manera cronológica en las dos plantas de las que consta el museo, comenzando el público curiosamente su recorrido por el segundo piso. Aparecen magnÃficas obras de Paolo Ucello, Domenico Veneziano, Filippo Lippi y Boticelli. De éste último hay dos obras maestras: El nacimiento de Venus y La primavera.
 
También hay interesantes lienzos de Leonardo da Vinci, Durero, Correggio, Miguel Angel, Rafael, Tiziano, Andrea del Sarto, Tintoretto, Rubens, Caravaggio, etc.
 
Entrando por vÃa Lambertesca, por el ala derecha de la galerÃa, podrás ver expuesta la magnÃfica colección Contini Bonacossi, donada al museo durante los años 90, la cual amplia de forma considerable el patrimonio y capital del museo, gracias a las terracotas de Luca Della Robbia y a las increÃbles esculturas y pinturas toscanas.
 
Al otro lado, en el ala derecha, podrás ver la sala de las postas reales de la planta baja, la cual es empleada por la asociación Amici degli Uffizi, que organiza asiduamente exposiciones temporales gratuitas sobre diversos temas, como por ejemplo, las últimas muestras de erotismo y autorretratos.
 
 
Consulta las obras de la GalerÃa de los Uffizi o visita nuestra agenda de arte y exposiciones.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El nacimiento de Venus está considerada como una de las obras de mayor importancia del pintor más influyente del estilo florentino renacentista, Sandro Botticelli. Al mismo tiempo, El nacimiento de Venus es una de las obras maestras florentinas con más reconocimiento en todo el mundo.
 
Se desconoce la fecha exacta de la composición de la obra aunque según expertos, debió pintarse entre 1482 y 1484. Tampoco está claro y existen discrepancias sobre la persona que pudo encargar esta obra a Botticelli y el cometido de la misma.
 
El lienzo mide 184,5 centÃmetros de alto por 285,5 centÃmetros de ancho y está realizado mediante la técnica pictórica del temple. La representación microscópica de los detalles y la perfecta proporción de los personajes, dotan a esta pintura de una extraordinaria calidad de estructura rigurosa y llena de movimientos armónicos.
 
Esta obra expresa simbólicamente el nacimiento de la Venus Humanitas, el nacimiento de la armonÃa y la unidad. Una armonÃa y una unidad que se enmarcan dentro de los elementos tierra, mar y aire representados claramente sobre el lienzo.
 
El tÃtulo de la obra como es apreciable, no responde a la imagen representada ya que no está pintado el nacimiento en sà de la diosa Venus. El tÃtulo, pues, no es fiel a la imagen, ya que ésta responde a la llegada de Venus a la playa sobre una concha empujada por el aire de dioses alados bajo una lluvia de flores.
 
Aunque la diosa Venus flotando sobre una concha es el centro de atención del lienzo, a ambos lados de la misma, aparecen personajes que adquieren gran importancia en el contexto. Uno de ellos es Céfiro, el Dios del viento del oeste. Junto a Céfiro se puede observar a Cloris, la ninfa de la brisa y esposa de Céfiro. La unión entre Céfiro y Cloris representada mediante el abrazo entre ambos, simboliza la unión de la materia y del espÃritu. La lluvia de flores a la que habÃamos hecho alusión anteriormente, responde según la leyenda a la posterior transformación de esas rosas en seres.
 
A parte de Céfiro y Cloris, aparece representada otra ninfa que espera a Venus en la playa para cubrirla con un manto rojo con motivos florales. Según los expertos, se tratarÃa de la representación de la estación del renacer, la Primavera.
 
La ninfa lleva un traje floreado blanco con bordados. En el cuello luce una elegante guirnalda de mirto, la planta sagrada de Venus que al mismo tiempo, es el sÃmbolo del amor eterno.
 
Si analizamos a la diosa Venus, vemos como se cubre con su larga y rubia cabellera sus partes Ãntimas, sujetando con su mano izquierda los cabellos y con su mano derecha, se tapa el pecho de forma delicada. El cabello en la época renacentista va a considerarse como un ornamento claramente erótico. Botticelli, un maestro de la técnica, pinta de forma suave y sinuosa los cabellos de la diosa que parecen acariciar su cuerpo.
 
En cuanto a la posición de Venus, ésta aparece en contrapposto, es decir, con todo el peso en la pierna izquierda y el pie derecho más atrasado y un poco levantado. Esta postura recuerda a las antiguas estatuas del helenismo por lo que se considera una actitud inspirada en éstas. Algo que nos puede indicar que las estatuas del helenismo le sirvieron a Botticelli de inspiración, es el color de la piel de Venus. El color marfil con una ligera tonalidad amarillenta sugiere la superficie de una estatua y no la tonalidad de la piel.
 
En lo referente al rostro, hay que decir que responde a los cánones y al prototipo de belleza botticelliana. La cara de Venus recuerda al de las vÃrgenes propias de Botticelli que se caracterizan por se muy jóvenes, aparecer con la boca cerrada y los ojos claros.
 
Venus sustituye a la Virgen y expresa la fascinación de muchos artistas del Renacimiento hacÃa la mitologÃa. Aquà la diosa no representa por tanto el amor o el placer sino la inteligencia y el saber simbolizados con sus delicada postura y suaves facciones.
 
Finalmente, sobre el paisaje cabe decir que no recibe un especial interés por parte del maestro Botticelli, algo que es tÃpico de su pintura. En este lienzo, prima el dibujo sobre la imitación de la naturaleza. Los árboles que están representados, forman parte de un pequeño bosque de naranjos en flor. El bosque de naranjos en flor corresponde en la mitologÃa griega al jardÃn sagrado de las Hespérides. Al mismo tiempo, éste árbol también pueden entenderse como alusiones a la familia Médicis.
 
 
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La Medusa es un cuadro pintado por el primer gran exponente de la pintura barroca, el artista italiano Caravaggio en 1597.
 
En la obra se representa la cabeza de Medusa que esta plasmada sobre una tela sobre tabla en forma de tondo (forma redonda). Considerada como la obra más sangrienta salida de los pinceles de Caravaggio, se recrea la figura de Medusa, la bestia mitológica que por ofender a la diosa Atenea, quedó reducida a escoria.
 
Según la mitologÃa clásica, la figura de la Medusa era un monstruo con cuerpo de mujer y cabellera que en vez de cabello, está compuesta por serpientes venenosas. La mirada de Medusa hacÃa quedar paralizado a todo aquel que se atreviera a acercarse o mirarla.
 
Perseo se enfrentó a Medusa usando el reflejo de su escudo de lucha para no quedar petrificado con su mirada. Según la mitologÃa clásica, Perseo decapitó y empleó la cabeza de la bestia mitológica como escudo. A raÃz de esta historia, el rostro de Medusa será utilizado como adorno para el escudo en las peleas de la época. Sin embargo el cuadro de Caravaggio no fue empleado como escudo circular para ningún torneo sino que su fin era el de ser emblema para el cliente que encargó la Medusa al pintor italiano.
 
De la cabeza de mujer y más concretamente de la sangre que le brotaba del cuello, nacerÃa Pegaso, el caballo alado.
 
Con esta obra Caravaggio consigue evocar la mitologÃa clásica y petrificar la sensibilidad de aquellos que contemplan la obra a través del rostro distorsionado de Medusa, la sangre y las serpientes, se alcanza un gran dramatismo.
 
 
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La Primavera es una de las obras maestras del pintor renacentista Italiano Sandro Botticelli. Esta obra posee unas dimensiones de 203 centÃmetros de alto por 314 centÃmetros de ancho y responde la técnica pictórica del temple sobre tabla.
 
La fecha en la que se llevó a cabo es incierta y los expertos apuntan varias posibilidades. Algunas corrientes dicen que se pintó entre 1476 1477, otras sin embargo, hablan de fechas cercanas a 1482, es decir, después de la experiencia romana de Botticelli.
 
El matrimonio entre Lorenzo di Pierfrancesco de Médici y Semiramide Appiani fue posiblemente la causa de este encargo.
 
Antes de entrar en el análisis detallado de la pintura, hay algo que destaca mucho del cuadro y es su enorme formato en relación con lo habitual de la época. Las pinturas de estas dimensiones, se reservaban siempre para la representación de los temas sacros.
 
 
Se trata de una obra de difÃcil interpretación simbólica y filosófica, para ello es preciso un amplio conocimiento de la literatura y simbologÃa renacentista. La Primavera representa a los dioses clásicos casi desnudos y a tamaño natural. La escena responde a una atmósfera de fábula de carácter mitológico en la que se está celebrando un rito de primavera alejándose asà de la pintura religiosa.
 
Los expertos no se ponen de acuerdo sobre su alegorÃa y sobre los significados que tiene esta obra. Hay una interpretación clásica que describe las figuras del cuadro empezando desde la parte izquierda:
 
Mercurio: Este dios se identifica por su calzado con alas. Tiene una actitud de mirar hacÃa el cielo, que se interpreta como una unión con el más allá. Esta vestido con un manto rojo que cae de forma asimétrica, señal de que se estaba representando una escena mÃtica.
 
Las tres Gracias: Están representadas como tres jóvenes casi desnudas y luciendo elaborados peinados. Son las servidoras de Venus y reciben el nombre de Gracias debido, danzando en corro, se las representó en el arte grecorromano.
 
Cupido: Revolotea sobre la figura central de La Primavera de Botticelli, Venus. Cupido se dedica a lanzar sus pequeños dardos hacÃa una de las tres Gracias.
 
Venus: Es eje a la composición. Está representada como una Madonna. Aparece enfundada en un vestido y un manto, que caen de forma asimétrica, como en el caso de Mercurio. Es el centro fÃsico del cuadro y también el centro moral, al simbolizar y ser representada como la creadora de la Naturaleza, que hace nacer y crecer a los seres vivos.
 
 
 
 
Flora: Es la única figura del grupo que mira al observador y que tiene la intención de esparcir sus flores más allá de la escena meramente representada.
 
La ninfa Cloros: Flora recoge en su vestido las flores primaverales que brotan de la boca de la ninfa Cloros.
 
Céfiro: Dios del viento benigno representado con colores frÃos mientras busca el amor de la ninfa. Sopla la dulce brisa que hace posible la primavera.
 
Todas las figuras destacan en la composición por el contraste que ejercen con el fondo oscuro y la claridad de su piel y sus ropajes. Botticelli opta claramente por un formato monumental, con figuras a tamaño natural, y todo esto lo compagina con una gran atención al más mÃnimo detalle.
 
Todos los personajes están situados en un paisaje de naranjos, árboles tradicionalmente relacionados con la familia Médicis. En suelo es una capa de hierba muy oscura con flores tÃpicamente toscanas. También existen otros tipos de flores que Flora porta en su cabeza y ropaje como las violetas.
 
 
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El Tondo Doni es un cuadro del pintor renacentista Miguel Ãngel. Esta obra responde a la técnica pictórica de la témpera y el óleo y posiblemente fue pintada entre los años 1503 y 1504. Esta Sagrada Familia tiene unas dimensiones de 120 centÃmetros de diámetro.
 
Agnolo Doni fue quien encargarÃa este cuadro al pintor italiano. Este rico tejedor lo pidió para celebrar su matrimonio con Alex Cecala, una joven proveniente de una famosa y rica familia de banqueros. El cuadro, que tiene forma redonda (de tondo y de ahà el nombre del cuadro) tenÃa en el Renacimiento relación con el matrimonio.
 
Algo que diferenciaba a Miguel Ãngel de los pintores flamencos era el efecto colorista que conseguÃa mediante la aplicación de óleo en capas, primero con los colores más intensos hasta llegar los más suaves de la paleta. Los artistas flamencos harÃan lo opuesto, partirÃan de los tonos más ligeros a los más oscuros.
 
 
El cangianti, es el nombre que se le da al efecto conseguido por Miguel Ãngel y que definirá gran parte de su estilo pictórico. Hablando de estilos, a pesar de la prematura fecha en la que fue pintado el Tondo Doni, Miguel Ãngel adelanta en la obra el Manierismo, técnica de la que se le considera precursor.
 
El primer plano corresponde a la Virgen MarÃa que aparece girándose sobre sà misma hacia la derecha con el objetivo de entregar la figura del Niño a un San José de enormes proporciones. Miguel Ãngel vuelve a utilizar en esta composición algo que le caracteriza, “el equilibrio inestable†que emplea en el Niño.
 
La figura de San José también está en movimiento siguiendo la estela de las otras dos figuras representadas, la Virgen y el Niño. San José balancea su cuerpo hacia la izquierda, con ese “equilibrio inestable†que Miguel Ãngel consigue sin apoyar a San José de manera estable en ninguna parte.
 
En general, el efecto que se produce en el conjunto de la composición, es un efecto de movimiento, de inestabilidad, de algo que se cae, que puede derrumbarse en cualquier momento. Sin embargo, a pesar de lo inusual de esta técnica para la época, lo más llamativo del Tondo Doni es el friso de desnudos que puede apreciarse en el fondo del conjunto.
 
Al fondo de la composición se distingue a San Juan y a un grupo de ignudi. El significado de estas figuras desnudas masculinas es objeto de muchas opiniones y reflexiones que buscan dar un significado a estas representaciones, debido a que no existe relación ni antecedentes bÃblicos que la relacionen con la escena que transcurre el primer plano.
 
Sin embargo esto no deberÃa considerarse del todo sorprendente ya que Miguel Ãngel ya habrÃa introducido en otras ocasiones y de manera ilógica figuras desnudas como las que se pueden contemplar en el techo de la Capilla Sextina.
 
Otro detalle en el que pararnos, es el libro que la Virgen tiene apoyado en las rodillas. Esto simboliza la actividad teológica y divulgativa de los contenidos doctrinales, es decir, la Virgen como heredera privilegiada para difundir la palabra de Dios a el resto de la humanidad.
 
 
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