El Hermitage de San Petersburgo (Rusia), es uno de los mejores museos de antigüedades del mundo, siendo considerada la segunda pinacoteca más completa tras el Museo del Prado.
Toda su colección se recopila alrededor de 6 edificios cercanos a la orilla del rÃo Neva, de entre los cuales destaca el Palacio de Invierno, principal residencia oficial de los antiguos zares. Los otros cinco inmuebles del complejo arquitectónico del Museo Hermitage tienen una menor importancia pero de ellos podemos recalcar el gran valor del Palacio Menshikov o el Edificio del Estado Mayor.
El museo, tal y como se conoce hoy dÃa, forma parte de los Museos Estatales desde 1917, a partir de varias colecciones privadas que los zares fueron adquiriendo a lo largo de los siglos.
Actualmente, entre sus paredes alberga más de 3 millones de obras, abarcando todo tipo de temáticas, desde antigüedades romanas y griegas, hasta cuadros y esculturas de Europa Occidental, arte oriental, piezas arqueológicas, arte ruso, joyas o armas. El Museo del Hermitage se expande año tras año gracias a muchas colaboraciones con diversos museos en el extranjero, como las exposiciones del Guggenheim Hermitage en Las Vegas (EE.UU.), el museo Hermitage Amsterdam (Holanda) o las salas londinenses del Hermitage en la Somerset House (Reino Unido).
La pelÃcula “El arca rusa†de Aleksandr Sokúrov, nos lleva en un viaje por el interior del museo, a su historia y a su contenido, rodada en una sola toma de hora y media de duración, sin cortes (plano secuencia).
El Museo del Hermitage tiene una gran historia, sobre todo, relacionada al Palacio de Invierno, donde alcanzó el poder e hizo establecer su residencia la emperatriz Catalina la Grande tras su golpe de estado en Rusia.
En el año 1764, Catalina se hizo en BerlÃn con una colección de 225 cuadros de pintura holandesa y flamenca, comenzando a decorar el palacio con todo tipo de obras de arte provenientes de Europa Occidental y comprando todo tipo de obras en venta. Los diplomáticos rusos en Europa estaban encargados u obligados a comprar todo tipo de objetos y obras de arte para llevar al Palacio de Invierno.
Durante esta época se adquirieron la mayorÃa de obras del Museo, y en una carta enviada por Catalina a Milchor Grimm, contaba que además de cuadros de grandes pintores como Rafael, su colección privada, una de las más grandes de Europa, contaba con 38.000 libros, más de 10.000 esculturas y cerca de 10.000 dibujos y grabados.
En 1815, cuando el Zar Alejandro I de Rusia entró con sus tropas en ParÃs, compró una gran cantidad de obras para el Hermitage. En 1837, un gran incendio en el Palacio de Invierno destrozó gran parte de su interior. Por eso y para evitar que el fuego se extendiera al pequeño Hermitage, desmontaron todas las conexiones entre los dos palacios.
En 1852, el emperador Nicolás I de Rusia convirtió el Hermitage en un Museo Imperial, tras comprobar que en el resto de Europa empezaban a afianzarse el sistema de Museos estatales. La inauguración oficial ocurrió el 5 de febrero de ese mismo año, aunque sus puertas sólo abrieron a las clases altas.
Desde 1904, el Palacio de Invierno dejó de ser residencia imperial, hasta que en 1914, durante la Primera Guerra Mundial, el Hermitage pasó a ser un Hospital, y las colecciones, para su seguridad, fueron trasladadas a Moscú. No volvieron hasta el año 1924.
En 1941, cuando las tropas alemanas entraron en Rusia, se inició la mayor evacuación de obras de arte de la historia, sólo por detrás de la ocurrida durante la Guerra Civil Española en el Museo del Prado. Miles de voluntarios embalaron más de un millón de obras, para trasladarlas en tres trenes hasta Sverdlovsk, en los Urales. Dos de ellos llegaron a su destino, pero el tercero no pudo salir debido a que comenzó el asedio nazi sobre la ciudad. Al final de la Segunda Guerra Mundial, el museo volvió a abrir sus puertas al público, con las obras evacuadas que volvieron a ser colocadas en su lugar de origen.
El Ejército Rojo a su vuelta de BerlÃn se trajo numerosas obras que acabaron en el Hermitage, sobre todo de obras impresionistas y postimpresionistas de colecciones privadas. El gobierno ruso prohibió por ley la devolución de obras en caso de que se demuestre que los dueños financiaron económicamente al régimen nazi.
 
 
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Hebe es una escultura del artista italiano Antonio Canova. Este escultor neoclásico es el que mejor plasmaba la belleza ideal y esto ha quedado reflejado en sus obras de incomparable calidad artÃstica y reconocidas a nivel mundial.
Sus humildes orÃgenes obstaculizaron su formación como artista y que le condujo a otros oficios hasta su traslado a Venecia donde comenzó a estudiar escultura.
Las esculturas de Hebe hacen alusión a motivos clásicos y mitológicos. Este es el caso de Hebe, escultura de gran belleza realizada en mármol y metal. El metal se aprecia en los objetos que la figura mitológica porta en sus manos, una jarra y una copa que dotan al conjunto de un aspecto novedoso y alejado de las esculturas neoclásicas tradicionales.
Hebe fue esculpida por las manos del artista italiano a partir de 1805. La escultura representa a hija de la juventud, Hebe, joven fruto de la unión de los dioses Zeus y Hera. Según la mitologÃa, Hebe era la encargada de servir el néctar de los Dioses y es la personificación de la juventud por ello Antonio Canova la representarÃa con una jarra y una copa, mostrando asà su función en el mundo de los dioses la de “copera†según el lenguaje mitológico.
La figura de Hebe posee unas dimensiones de 162 centÃmetros, la diosa de la juventud aparece con un pie adelantado y semidesnuda. Antonio Canova esculpe la parte inferior de la diosa, de la cintura a los pies, con una ligera tela anudada a la cintura y cuyos pliegues dejan vislumbrar las piernas y la figura de Hebe que aparece con el cabello recogido según los peinados tÃpicos de la época.
 
 
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La Madonna Litta es una obra surgida de los pinceles y técnica del pintor italiano del Renacimiento, Leonardo da Vinci. Esta obra que posee unas dimensiones de 42 centÃmetros de alto por 33 centÃmetros de ancho y esta realizada mediante la técnica pictórica del temple sobre tabla. Posteriormente fue transferida a tela.
Según los expertos, el encargo de La Madonna Litta corrió a cuenta de los Visconti durante la estancia de Leonardo da Vinci en Milán. Posiblemente esta obra fue pintada en el año 1480.
El cuadro representa a una Virgen con el Niño. Del original se hicieron numerosas réplicas y copias de otros pintores renacentistas. Aunque los expertos en arte coinciden a la hora de atribuir la obra a Leonardo da Vinci, algunos autores no se muestran del todo convencidos y señalan que alguna parte de la pintura podrÃa haber salido de los pinceles de Boltraffio, uno de los alumnos de Leonardo. Sustentan esta frase al contemplar los perfiles de las figuras que no se corresponde con la técnica de Leonardo.
Aunque su encargo inicial como ya apuntamos anteriormente correspondió a la familia Visconti, en concreto a Pirro Visconti Borromeo, después pasó por herencia a la familia de los Litta.
En cuanto a los aspectos pictóricos contemplamos en "La Madonna Litta" o "La Virgen de la Leche a MarÃa dando el pecho a su hijo". La figura de MarÃa se encuentra de perfil mirando a su hijo. Lo que más llama la atención de ella son sus coloridos ropajes. Un manto azul intenso y un vestido interior de color rojo.
El niño por su parte, aparece desnudo mamando del pecho de su madre. Con una de sus manos sostiene uno de los pechos y con la otra a un pequeño pájaro. La mirada del bebé que presenta el pelo rizado se dirige hacÃa el espectador.
Por último hay que mencionar el fondo de la composición en la que se aprecian dos ventanas simétricas colocadas a los dos lados de la cabeza de la Virgen y a través de las cuales se vislumbra un cielo azul con nubes claras y los perfiles de lo que podrÃa ser un paisaje montañoso.
 
 
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La escultura Las tres Gracias es una obra del escultor italiano Antonio Canova. A pesar de no haber realizado estudios artÃsticos debido a los escasos recursos económicos de su familia, Canova alcanzarÃa un gran prestigio y fama en el mundo del arte tras su traslado a Venecia.
"Las tres Gracias" es una de las obras más reconocidas del pintor italiano. Estas figuras encarnan y representan el desnudo femenino de una manera perfecta que pone de manifiesto la destreza artÃstica de Canova. Además la representación de Las tres Gracias va más allá porque el escultor consigue reflejar en esta composición mitológica el mundo interior de las Gracias.
Según la mitologÃa griega, las Gracias eran las diosas de la belleza y la fertilidad. Tres son las que están más consideradas en el mundo mitológico y cuyos nombres son: Aglaya, Eufrósine y TalÃa. Según los expertos, Las Gracias también estaban asociadas con el inframundo y los misterios eleusinos.
Antonio Canova realizará Las tres Gracias en mármol, material al cual se le asociará e identificará a lo largo de su carrera como escultor.
Las tres Gracias es una escultura de mármol de acabado y pulido perfectos. Con este material Canova conseguirá encarnar la belleza ideal de las Gracias de forma sencilla pero muy cuidada y que sigue el gusto artÃstico de la época. Las tres Gracias se representan apoyadas sobre un solo pie y agarrándose entre ellas se forma suave.
El color del mármol es exquisito y hace que la composición escultórica arroje una luz, ligereza y elegancia caracterÃstica de Canova. En esta lÃnea se inscriben otras dos creaciones ampliamente extendidas: el retrato de la hermana de Napoleón, Paulina Borghese, esculpida como una Venus, sobre un diván y el conjunto Teseo y el minotauro.
 
 
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El cuadro Madonna Benois, también conocido con el nombre de Virgen con el Niño y flores, es una de las obras más conocidas del pintor renacentista Leonardo da Vinci. Esta composición está realizada mediante la técnica pictórica del óleo sobre tabla y posee unas dimensiones de 48 centÃmetros de alto por 31 centÃmetros de ancho.
La mayorÃa de los expertos coinciden en señalar que "La Madonna Benois" fue pintada en el periodo comprendido entre 1478-82. Al mismo tiempo, estos expertos consideran que fue la primera obra que el pintor italiano llevarÃa a cabo sin la ayuda de su maestro Verrocchio, su primera obra como pintor renacentista independiente. El nombre de esta obra esta ligado al nombre de la familia que tenÃa esta obra.
El cuadro representa a una Virgen de gran belleza y al Niño. Ambas figuras están pintadas al detalle y con gran destreza. El niño aparece sobre el regazo de la Virgen que mira a éste mientras sostiene pequeñas ramitas de flores.
La escena representada es muy natural y se aleja de las composiciones de la época referidas a Madonnas. La Virgen y el niño intercambian miradas cómplices sin involucrar al espectador en la composición ya que la pintura hace alusión a momentos Ãntimos y privados entre una madre y un hijo. Leonardo da Vinci consigue asà lo que se propone, conseguir un espacio natural y alejado de composiciones artificiales y poses.
Según se aprecia al contemplar la obra, el centro de la composición lo ocupará una pequeña flor con la que se divierten y juegan madre e hijo.
En cuanto a los colores y las tonalidades del cuadro, es visible el empleo de la técnica del claroscuro en esta composición. Mediante esta técnica de iluminación se consigue volumen en las figuras al oscurecerlas. Leonardo dejará a La Madonna Benois inacabada como harÃa con gran cantidad de sus composiciones.
 
 
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