El Museo del Louvre es el Museo Nacional francés de arte situado en ParÃs, en la orilla derecha del rÃo Sena. Es uno de los museos más importantes y prestigiosos del mundo, ya que en él se encuentra una fantástica colección de obras maestras reconocida a nivel mundial.
Constituye uno de los mayores palacios del mundo y ocupa el lugar donde se erigÃa una fortaleza del siglo XIII. Fue construido a partir del año 1200, pero se convirtió en museo en 1793, siendo reformado cada cierto tiempo desde entonces.
En el edificio acumuló el rey Carlos V sus colecciones artÃsticas. Los posteriores monarcas Francisco I y Enrique II planearon reformas del palacio, para hacer de él una verdadera residencia real renacentista. Fue la reina Catalina de Médicis la que esbozó el proyecto que hizo del Louvre el gran palacio que es actualmente, labores que continuó Enrique IV.
La ampliación más importante y admirada ha sido la magnÃfica pirámide que adorna su entrada. Fue diseñada en 1989 por Leoh Ming Pei.La pirámide tiene 666 rombos de vidrio y ocupa 1250 metros cuadrados, 35.4 metros de largo y 21.65 metros de altura.
El Louvre conserva una de las mejores y más amplias colecciones de arte, dividida en 7 departamentos encargados de administrar y conservar las obras, como por ejemplo, el departamento de antigüedades egipcias. Contiene alrededor de 300.000 piezas, de las que sólo 35.000 están expuestas.
 
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La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa es la obra más importante y admirada, no sólo de su autor Leonardo da Vinci, sino de toda la Historia del arte.
 
Está pintada entre 1503-1506, sobre una delgada tabla de madera de álamo, extraordinariamente frágil. Leonardo preparó minuciosamente la tabla, con múltiples capas de enlucido. Dibujó el motivo del cuadro y después aplicó el óleo, sabiamente diluido en aceite esencial. Ello le permitió aplicar innumerables capas de pintura en forma de veladuras, con finas pinceladas imperceptibles que magistralmente aplicadas hacen tan real a este cuadro. La técnica se ha dado en llamar "Sfumato".
 
 
Parece ser que la protagonista del cuadro es Lisa Gherardini, una dama florentina casada con Francesco del Giocondo, banquero napolitano. No obstante existen otras posibilidades sobre quién es la protagonista del cuadro: Isabella D´Este, que reinaba en Mantua, una amante de Julián de Médicis, una amante del propio Leonardo, una mujer universal idealizada, un adolescente vestido de mujer. Hay hasta quien ha llegado a manifestar que pueda tratarse de un autorretrato del propio Leonardo.
Una peculiaridad de la dama que aparece en el cuadro es que no tiene cejas ni pestañas. Aunque hoy en dÃa nos extrañe, era una costumbre común entre las damas florentinas de la época, depilarse todo el vello de la cara. Según otros expertos, Leonardo nunca le pintó cejas ni pestañas para dejar su expresión más ambigua o porque, realmente, nunca llegó a terminar la obra.
Sobre la cabeza lleva un velo, signo de castidad y atributo frecuente en los retratos de esposas. Este detalle también ha servido a muchos autores para afirmar que la Mona Lisa se encontraba embarazada en el momento en el que estaba siendo retratada.
La Gioconda aparece sentada en un sillón, y posa sus brazos en los apoyos del asiento. La mano derecha se posa encima de este brazo. Esta postura transmite la impresión de serenidad y de que el personaje retratado domina sus sentimientos.
En sus manos y sus ojos puede verse un claro ejemplo caracterÃstico del sfumatto, y también puede destacarse el juego que hace con la luz y la sombra para dar sensación de volumen.
Se encuentra sentada en una galerÃa, viéndose en el borde izquierdo del cuadro la base de una de las columnillas. La galerÃa se abre a un paisaje inspirado en las vistas que Leonardo pudo alcanzar a divisar en los Alpes, cuando hizo su viaje a Milán. El paisaje posee una atmósfera húmeda y acuosa que parece rodear a la modelo.
Muchas veces se ha tratado de compaginar uno y otro lado del paisaje tras la modelo, pero la discordancia entre ambos lados no permite que se diseñe un modelo continuado de la imagen. Debe tenerse en cuenta que el lado izquierdo parece estar más alto que el derecho, entrando en contraste con la fÃsica, puesto que el agua no puede encontrarse estática a desnivel en el terreno.
En la obra no importa sólo la grandiosidad de la imagen, lograda por la perfecta definición del modelado, sino la plasmación de esa belleza ideal, tan buscada e investigada por Leonardo. La fusión entre el sentimiento del ser humano y la naturaleza es el reflejo de esa belleza, que se manifiesta en el perfecto equilibrio y armonÃa del rostro de la figura y en su sonrisa enigmática.
Es la última gran obra de Leonardo, y de hecho estuvo retocándola hasta sus últimos dÃas, llevándole cuatro años completar el proyecto.
 
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La Venus de Milo es considerada por todos como una de las obras más importantes y admiradas de toda la Escultura Griega.
Fue creada en el PerÃodo HelenÃstico, en torno a los años 130 y 100 a.C., y se cree que representa a Afrodita, denominada Venus por los romanos, diosa del amor y la belleza.
Está esculpida en mármol en un tamaño ligeramente superior al natural, y el autor es anónimo, aunque tradicionalmente se ha atribuido a PraxÃteles.
Aparece semidesnuda, con la cabeza ligeramente mirando a uno de los lados y una leve contorsión de la cadera, lo que muchos autores han calificado como “serpentinataâ€, postura que caracterizó a la mayorÃa de esculturas del perÃodo helenÃstico.
Parece que pudo inspirarse en la obra de PraxÃteles “La Afrodita Cnidiaâ€, ya que ambas presentan un manto que cae cubriendo la zona púbica y piernas, por lo que se convierten en Venus púdicas.
Otros autores también ven una fuente de inspiración en “La Afrodita de Capua†de Lisipo, en un modo de copiar los modelos clásicos para volver sus ojos a la época de máximo esplendor griego.
La estatua se encontró semienterrada, en dos pedazos, el 8 de abril de 1820 en la isla egea de Melos, llamada también Milo, por un campesino llamado Yórgos Kendrotás.
Cerca de la estatua se encontraron un fragmento de un antebrazo y la mano con una manzana. El brazo derecho se piensa que sostenÃa la túnica, mientras el izquierdo sostenÃa la manzana del Juicio de Paris.
La gran fama de la estatua en el siglo XIX no era simplemente el resultado de su reconocida belleza, sino también en gran parte debido a un mayor esfuerzo de propaganda por parte de las autoridades francesas, después de la pérdida de hasta entonces su joya del Arte griego: “La Venus de Médiciâ€.
Después de haber hallado la estatua, se hicieron numerosas tentativas para reconstruir su postura, aunque afortunadamente nunca se restauró.
 
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La Libertad guiando al pueblo es un óleo sobre lienzo realizado por Eugène Delacroix en 1830 y conservado en el Museo del Louvre de ParÃs.
El tema de la obra es la insurrección parisina que tuvo lugar los dÃas 27, 28 y 29 de julio de 1830, denominadas «las Tres jornadas gloriosas». Este episodio será el protagonista del cuadro más famoso de Delacroix, una obra que aun relatando un episodio contemporáneo es una verdadera alegorÃa.
Con esta obra, Delacroix pone de manifiesto su ideologÃa a favor de la revolución y su faceta de “pintor de su tiempoâ€.
La mujer que representa a la Libertad aparece con el torso desnudo, para algunos autores la imagen se inspirarÃa en la Venus de Milo y para otros en la Victoria Samotracia. Porta en su mano derecha dos sÃmbolos de la revolución: la bandera tricolor y en la izquierda un rifle.
Le acompañan miembros de las diferentes clases sociales - un obrero con una espada, un burgués con sombrero de copa portando una escopeta, un adolescente con dos pistolas, etc. - para manifestar que en el proceso revolucionario ha existido amplia participación. A los pies de la Libertad, un moribundo la mira fijamente para señalar que ha merecido la pena luchar.
En segundo plano, a la derecha del espectador, encontramos Notre-Dame de ParÃs, en una de cuyas torres ondea la bandera revolucionaria, quizás para afirmar el sometimiento de la iglesia, que habÃa sido uno de los apoyos de la restauración borbónica.
La composición se inscribe en una pirámide cuya base son los cadáveres que han caÃdo en la lucha contra la tiranÃa, cadáveres iluminados para acentuar su importancia. La vorágine de la batalla se manifiesta en la polvareda que difumina los contornos e impide contemplar con claridad el grupo de figuras que se sitúa tras la Libertad.
La luz del cuadro es irreal, pues es una luz dramática y compleja, con zonas iluminadas y otras en penumbra, pero cuyo origen no se vislumbra. Las figuras del primer plano aparecen iluminadas por un foco lateral, pero a su vez se recortan a contraluz sobre un fondo encendido, humeante y nuboso, que dota de más inquietud a la composición.
En este caso la luz y el color tienen un objetivo en común: potenciar el movimiento.
La obra está impregnada de movimiento no solo por los gestos dramáticos de los personajes, y por la composición en diagonales, sino porque los del primer plano avanzan sobre la quietud de los muertos que se encuentran en la base de la composición y todas las formas muestran ondulaciones que ponen de manifiesto la admiración del autor por Rubens.
 
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La Virgen de las Rocas es el nombre que reciben dos obras de igual temática y muy parecida estética realizadas por el genio italiano Leonardo da Vinci. La primera versión, de 1483-86, se encuentra en el museo del Louvre y es un óleo sobre lienzo; la segunda, la de la National Gallery de Londres, la realizó entre 1492-1508 y se mantiene sobre la tabla original.
Sabemos que el 25 de abril de 1483, Leonardo da Vinci recibió el encargo de pintar el panel central de un gran retablo para la iglesia de San Francesco il Grande de Milán, por parte de la cofradÃa franciscana de Milán. Ésta, estipulaba en el contrato que la obra debÃa estar acabada el 8 de diciembre de ese mismo año. No se sabe si por retraso en la entrega, o porque al pintor se le pagó menos de lo estipulado, Leonardo acabó en pleitos con la CofradÃa, lo que le llevó, además, a realizar la segunda versión de Londres con la colaboración de Ambrogio De Predis.
El tema iconográfico que elige Leonardo para la obra es un capÃtulo apócrifo de la vida de Jesús: cuando Juan el Bautista niño, San Juanito, huérfano, refugiado dentro de una gruta y protegido por un ángel, encuentra a la Sagrada Familia en su huida a Egipto.
En el cuadro predominan la lÃnea que contornea las figuras y los colores más utilizados son el marrón, el negro, el azul y el color carne. Hay contrastes de luz y sombra que provocan el efecto de que el sol ilumina la imagen.
En esta obra Leonardo pone en práctica con total maestrÃa su teorÃa de la “perspectiva aéreaâ€, según la cual la profundidad en los cuadros se consigue usando tonalidades de azul y que los elementos sean cada vez menos detallados conforme se alejan del primer plano, creando asà una ilusión óptica.
La Virgen está sentada en el suelo de una spelunca o refugio rocoso de alta montaña. El paisaje que se divisa entre las rocas es alpino, sin parecido a la Toscana ni a las más famosas cumbres de los Apeninos.
Es un ambiente absolutamente innovador, en el que las figuras se agrupan formando una pirámide, envueltos por un paisaje salvaje de rocas que caen y aguas que se arremolinan. Tanto las flores como las plantas acuáticas están representadas con gran precisión, si bien las especies representadas son distintas en uno y otro cuadro.
La Virgen se encuentra situada en el centro, con la mano derecha sostiene a Juan el Bautista, a quien la Virgen está mirando. A su izquierda hay un ángel sentado, Uriel, y más abajo está el niño Jesús, el cual también mira a Juan Bautista.
En la versión del Louvre, Uriel apunta a Juan y, con una leve sonrisa, mira ligeramente hacia el espectador. Este gesto falta en la versión londinense, en la que el ángel mira al niño y no hace ninguna señal con el dedo. Otra diferencia entre la versión de Londres y la de ParÃs es que en la de la National Gallery aparecen atributos que faltan en la del Louvre, como los halos de santidad y la tradicional vara cruciforme de San Juan.
 
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