Osterreichische Galerie Belvedere, es uno de los museos más importantes de Austria, situado en el centro de la capital, Viena. Se encuentra en el Palacio Belvedere y desde hace unos años se le llama de manera más breve, Belvedere.
Dentro de la galeria, podemos encontrarnos arte de muchas épocas, desde la Edad Media hasta el Barroco del siglo XXI. En cualquier caso, hay que decir que se enfoca principalmente en pintores austriacos del fin de siglo y del modernismo.
Los artistas más representativos de la colección permanente de esta GalerÃa son principalmente Klimt, Renoir y Monet.
Historia
Lukas von Hildebrandt construyó los Palacios de Belvedere entre 1714 y 1723, como residencia de verano para el prÃncipe Eugenio de Saboya, que se convirtió en sà mismo, una obra de arte del Barroco Y aquà fue donde después se albergaron cientos de obras de arte.
Se abrió en el año 1903 y se le llamó la Moderne Galerie y se centraba básicamente en la tendencia artÃstica contemporánea vienesa.
Distribución de la GalerÃa
En la actualidad se puede ver en el primer piso o el Belvedere inferior las obras más antiguas y también las exposiciones temporales y muestras especiales.
Las salas mantienen un estilo barroco que procede de la época en la que el prÃncipe Eugenio de Saboya, utilizaba el palacio para veranear.
Se pueden visitar obras pertenecientes al Clasicismo, la Edad Media y el Barroco. Está la Sala de los Mármoles, la GalerÃa de los Mármoles, la Habitación de oro y la Sala de las Grotescas.
Cerca de aquà se encuentra otra zona del museo que alberga las muestras especiales y es la llamada Casa de la Naranja.
En el segundo piso o el Belvedere superior, se encuentran obras pertenecientes al Clasicismo, al Romanticismo y al Biedermeier. Esta última es una corriente que se desarrolló en la época de la Restauración en el Imperio Austriaco y el resto de Europa Central. Se encuentran obras de los artistas más importantes del siglo XIX. Salas como Terrena, del Carlone, de los Mármoles, la Capilla y la Escalera del Palacio son de un estilo barrio y son una auténtica obra de arte.
Merece la pena visitar los jardines del castillo. Están llenos de esculturas y fuentes y recorriéndolo nos recuerda al Palacio de Versalles. Sin duda, un buen lugar donde acabar la visita a este precioso palacio.
Obras más importantes
Son muchas las obras conocidas que se pueden encontrar en las diferentes salas de esta GalerÃa y no sólo por ser más famosas sino por su gran calidad artÃstica y relevancia histórica.
Sin duda, los cuadros del pintor austriaco Gustav Klimt son muy importantes, especialmente El beso. Pero también hay otro que causó sensación en el momento de su aparición y que se encuentra en esta GalerÃa, “Judith y la cabeza de Holofernesâ€.
Claude Monet "Gartenweg" o "sendero del jardÃn"
Egon Schiele "Selbstporträt mit gesenktem Kopf" o "Autorretrato con la cabeza gacha"
y el El abrazoRudolf von Alt: "View of Stephansdom, from the Stock-im-Eisen" o "Vista de la Catedral de San Esteban, desde la Bolsa-im-Eisen"
Albin Egger-Lienz "La danza de la muerte de Anno Neun"
Hans Makart "Dame am Spinett" o "Mujer en el piano"
"Judith y la cabeza de Holofernes" es una obra del artista Gustav Klimt. Es un óleo sobre lienzo cuyas medidas son 84 centÃmetros de alto y 42 de ancho y data del año 1901.
Son muchos los cuadros que se han pintado en torno a esta historia entre Judith y Holofernes. Klimt consigue dar una vuelta de tuerca a esta historia y le da un toque distinto y vanguardista de los que ya existÃan.
Judith era una bella dama bÃblica, que cuentan que rescató a la ciudad de Betulia de ser destruida y asediada por Holofernes, general del rey asirio Nabucodonosor. Lo consiguió seduciendo y decapitando a Holofernes, tras una cena en la que acabó ebrio, llevando después la cabeza a sus conciudadanos.
Klimt presenta a esta mujer con una imagen erótica y sensual, una especie de femme fatale bÃblica. La joven está representada semidesnuda, enseñando un pecho y el ombligo. El otro pecho se deja intuir por debajo de una delicada tela negra semi transparente.
En esta obra aparecen por detrás una decoración bizantina en tonos dorados. El oro también se observa en las joyas que adornan a la mujer y en el velo que cubre parte de su cuerpo.
Con la mano agarra la cabeza de Holofernes que aparece en la esquina inferior derecha. Apenas tiene protagonismo, lo que hace realzar la idea de mujer fatal que surgÃa en la Europa de principios del siglo XX. Se estaba produciendo una emancipación de la mujer, algo que los hombres consideraban una amenaza porque pensaban que podrÃa derivar en una eliminación de lo masculino como pasa en este episodio bÃblico.
Su rostro seductor, delicado y bello contrasta con el hecho de que ha decapitado a este hombre. Es la mezcla de seducción y destrucción. Además, Judith vence con su poder erótico y no por la fuerza, vence con la pasión. Es una unión entre muerte y sexualidad. Mujer sensual y misteriosa.
Es importante destacar el realismo con el que está realizado el rostro de la mujer, tanto que parece una fotografÃa. Este realismo será muy apreciado por las mujeres burguesas de la época, que fueron retratadas de manera excelente por Klimt. En cambio, ha eliminado la perspectiva, ya que, la figura se presenta en primer plano y renuncia al fondo.
Esta obra fue un escándalo en la burguesÃa judÃa de la época en Viena, ya que era la representación de una heroÃna bÃblica que comete un crimen por placer, disfrutando de lo que hacÃa.
"El abrazo" es una obra del pintor austriaco Egon Schiele. Esta pintura es un óleo sobre lienzo de 100 centÃmetros de alto por 107 de ancho que data del año 1917.
El artista austriaco Egon Schiele es contemporáneo de Gustav Klimt y junto con otro artista Oskar Kokoschka forman lo que se ha llamado el expresionismo austriaco.
Estos artistas muestran un espacio que representa la trágica dimensión existencial del hombre que está en continuo conflicto entre la vida y la muerte.
El abrazo no podrÃa tener mejor tÃtulo que exprese lo que su autor quiso plasmar con sus pinceladas al dibujar a esta pareja que se funde en un apasionado abrazo. Su textura, la forma en la que está pintado recuerda mucho al que fue amigo del autor, Gustav Klimt.
En la obra aparecen un hombre y una mujer que se abrazan sobre una sábana arrugada blanca y lo que parece una manta. La forma en la que están abrazados recuerda a El beso de Klimt, amigo y protegido del artista.
El hombre es moreno, delgado y sus músculos y huesos están bastante marcados. Tiene una postura algo retorcida.
La mujer también parece delgada y tiene el pelo negro y muy largo y ondulado que cae sobre la almohada.
Probablemente, sea un autorretrato del artista que en ese momento estaba viviendo un momento de felicidad matrimonial. Por desgracia, su mujer murió de la gripe que asoló Europa y tres dÃas después murió Schiele con tan sólo 28 años.
HabrÃa que destacar la gran cantidad de texturas visuales que se plasman en la obra y que sin duda, dotan a la composición de un soporte expresivo muy grande.
Consigue utilizar un lenguaje expresivo y muy original que le da validez al universo pictórico de sus antecesores. Hay una gran tensión emotiva. Se podrÃa decir que Schiele tiene una especie de obsesión erótica y muestra una realidad dramática del ser humano tanto desde el punto de vista fÃsico como desde la moral. Tanto fue asÃ, que hay quien tachó su pintura de pornográfica pero en realidad poseÃa una gran humanidad.
 
"El beso" es una obra muy conocida del artista austriaco Gustav Klimt que se encuentra en la Österreichische Galerie Belvedere. Es un óleo sobre tela con unas medidas de 180 centÃmetros de ancho por 180 de alto, que data del año 1907-8.

Su tÃtulo original en alemán es Der Kuss y es casi con seguridad la obra más conocida de este pintor austriaco. Esta pintura llena de colorido es una tela muy decorada a base de mosaicos con figuras geométricas y estampados floreados con un fondo dorado. Se podrÃa decir que sigue los cánones del Simbolismo.
En el centro del cuadro aparecen un hombre y una mujer que se funden en un abrazo mientras él le besa en la mejilla mientras le sujeta la cara cariñosamente. Ella con los ojos cerrados, tiene su rostro dirigido al espectador pero el hombre no, ya que tiene la cabeza girada hacia ella.
El tiene el pelo negro y la piel morena mientras que ella es pelirroja y tiene la piel más pálida pero los labios y las mejillas las tiene sonrosadas.
Hay una gran variedad cromática que van desde los dorados y amarillos hasta los verdes, rojos, rosas, azules, blancos, naranjas e incluso negros.
La mujer parece envuelta en un manto colorido de figuras en forma de cÃrculos pero sobre todo son las flores las que abundan en su pelo y que cuelgan de ella. Él, en cambio, tiene figuras rectangulares y ambos están sobre lo que parece un suelo de flores.
Se han realizado diversas interpretaciones de este lienzo, una de ellas es la de Julio Vives Chillida que apostó por una representación simbólica del momento en que Apolo besa a la ninfa Dafne, que se está convirtiendo en laurel. Este es un relato de la metamorfosis de Dafne que está en la obra de Ovidio. Esto ayuda a darle un sentido metafórico al cuadro.
Klimt hizo un friso en el comedor del Palacio Stoclet de Bruselas, en el que la metamorfosis se consume y se produce el nacimiento de un nuevo laurel, algo que sin duda, le da mayor veracidad a esta interpretación.
Una obra llena de colorido que muestra una mezcla de pasión y dulzura que se refleja en el rostro de ella, en la forma en la que él le besa. Una obra imprescindible para conocer a su artista y a todo lo que representa.