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Los pilares de la autoestima

Imagen  de Jacinto Sergent

Hace unas semanas atrás escribí algunos artículos que hablan sobre la autovaloración y su importancia en la autoestima. He notado que este tema de la autoestima no es inagotable y aunque de apariencia sencillo y cotidiano el tema necesita conocimiento. Entre diferentes temas tratados los más leidos son aquellos relacionados directamente a la superación del ser. Es decir que existe un público cautivo y ávido de aprendizajes que les permitan alcanzar la conducta asertiva y, tal vez con dicho aprendizaje, verse proyectado en su ámbito cultural, aunque de manera independiente al resto de sus semejantes; pero con un mismo paradigma social.

Dice Carolina Camacho (2010) en “Teorías de la autoestima”, que: “La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad, además es aprender a querernos y respetarnos, es algo que se construye o reconstruye por dentro. Esto depende, también, del ambiente familiar, social y educativo en el que estemos y los estímulos que este nos brinda”

Y ese sentimiento valorativo de sí de lo que pretende apropiarse cada individuo interesado en el tema de autoestima. Si fuese otra su intención dejaría pasar de largo la página. Pero observemos que esta aprobación de sí está asociada de alguna manera al ámbito familiar, social y educativo, es decir que en esos lugares se encuentran las causas de la baja autoestima y por ende no sólo se debe tratar la autoestima con pensamientos y frases silenciosas, sino, también con pensamientos y frases que mejoren nuestro entorno.

En todo caso la autoestima no debe ser un hecho aislado, la autoestima no acepta el egoísmo como complemento, la autoestima personal debe ir de la mano con la autoestima comunitaria. Difícilmente un ser aislado se mantendrá en la cumbre de la auto-superación porque quien se eleva sin llevar consigo aquello que le rodea tendrá tanto sobrepeso que al pasar el tiempo regresará a su lugar de origen.

La construcción de la autoestima se logra a través del crecimiento individual en el seno familiar y es allí donde le son incorporados los valores, reglas y costumbres (para bien o para mal del sujeto y la sociedad) que luego serán incorporadas e  intercambiadas en forma de modelos en la sociedad donde cada quien se desenvuelve. Como lo señala Camacho “la personalidad de cada uno, no sólo se forma a través de la familia, sino también, con lo que ésta cree que los demás piensan de ella y con lo que piensa de sí misma, al salir de este ambiente y relacionarse con personas de otro grupo diferente”.

Ahora lo importante es identificar los pilares de la autoestima y tratar de multiplicarlos en lo familiar y que de allí se extienda a cada comunidad, transformando a cada ciudadano en un modelo de autoestima exhibiendo sus sentidos de eficacia y  mérito personales.

Para Nathaniel Branden, sus indicadores para la eficacia  son: “Confianza en el funcionamiento de mi mente, en mi capacidad de pensar, en los procesos por los cuales juzgo, elijo, decido; confianza en mi capacidad de comprender los hechos de la realidad que entran en la esfera de mis intereses y necesidades” y los de “Auto dignidad” que incluyen la “Seguridad de mi valor, una actitud afirmativa hacia mi derecho de vivir y ser feliz; comodidad al expresar apropiadamente mis pensamientos, deseos, necesidades, sentir que la alegría es mi derecho natural”

Por lo tanto, si la autoestima se trata de alcanzar éxito, prosperidad, mejorar la percepción de nosotros mismos y reflejar respeto, verdaderos estados de amistad y desenvolverse dentro del amor sutil, comencemos ese viaje convenciéndonos a nosotros mismos de que esa manera de vivir debe incluir a todos los demás para que tenga sentido.

Publicado el 17 de Mayo de 2012 , por Jacinto Sergent, 75 visitas


Conducta, autoestima y entorno

Imagen  de Jacinto Sergent

La Autoestima es la experiencia de sentirnos

aptos para la vida y para sus requerimientos

(Nathaniel Branden)

 

 

Los humanos nacen con instintos que se desarrollan en la misma medida que el cuerpo evoluciona al transcurrir de los años. Aunque  los días cercanos al nacimiento las repuestas a los estímulos externos son  básicas, es un hecho que el ser humano aprende y se forma hábitos de lo observado en lo cotidiano. El comportamiento es el resultado de esas observaciones y repeticiones del entorno, lo que sugiere que  la mayoría de las conductas son totalmente aprendidas y tienen grandes rasgos modelados desde la familia y la sociedad.

 

Algunos autores coinciden en decir que a los cinco o seis años ya el niño se forma un concepto de como es visto por sus compañeros y los padres, maestros, etc. (Camacho, C. [s.f.] “Teoría de la autoestima”). Y en estos aprendizajes van llegando el modelo de normas morales, las leyes, las costumbres, las ideologías y la religión, que a la larga influyen también sobre la conducta humana y esas influencias quedan expresadas de distintas maneras.

 

Como sea que lleguen, esas influencias sociales externas se combinan con las capacidades internas de la persona y contribuyen a que se integre la personalidad del individuo tanto de manera positiva como negativa, esta última en algunos casos excepcionales.

 

La autoestima es importante para formar conductas asertivas. Está claro, en la medida en que creemos en nosotros mismos, ponemos más energía positiva y perseverancia ante los retos y desafíos del entorno. Es decir que la conducta puede mostrar tendencias no asertivas si los individuos aceptan de manera sumisa lo que el entorno impone, esto ocurre por no tener disposición o conocimiento de la autovaloración, el autoconocimiento y, tal vez, estar bajo estados de autoestima negativa, la que promueve círculos negativos a los éxitos, a los cambios, a los retos, etc.

 

Para reforzar la idea anterior en relación a la influencia de la autoestima sobre la conducta asertiva, se debe estar de acuerdo en que la motivación soporta estados de autoestima positiva, de allí que se presuponen acertadas las observaciones de  Chiavenato, quien expresa:

 

“existen tres premisas que explican la naturaleza de la conducta humana. Estas son:

1) El comportamiento es causado. Es decir, existe una causa interna o externa que origina el comportamiento humano, producto de la influencia de la herencia y del medio ambiente.

2) El comportamiento es motivado. Los impulsos, deseos, necesidades o tendencias, son los motivos del comportamiento.

3) El comportamiento está orientado hacia objetivos. Existe una finalidad en todo comportamiento humano, dado que hay una causa que lo genera. La conducta siempre está dirigida hacia algún objetivo.”

 

 

De qué manera se puede ayudar a construir una

conducta asertiva a través de la autoestima

 

Camacho (Ob. Cit.) presenta su experiencia y una excelente descripción de cómo pueden ser abordados la construcción de autoestima, planteamientos que por ende llevan con éxito a la conducta asertiva. Para ella, “El proceso externo está dado fundamentalmente por la influencia que los demás” es decir que las influencias externas contribuyen a fortalecer el carácter y la conducta de manera positiva o negativa. Todos los que rodean al individuo pueden ayudar a desarrollar la buena o mala autoestima, en especial todos aquellos con quien mantiene una relación de afecto, quienes deberían estar dados a aportar conceptos de autoevaluación positiva de uno mismo y de sus actos.

 

El proceso externo apenas debe ser un factor; pero mayor fuerza debe tener la persona para logran construir desde su interior esa conducta asertiva desde la autoestima, misma que será positiva o negativa según lo sean sus experiencias propias y el criterio de evaluación que se haga de ellas, es decir, va a estar en estrecha relación con decirse a sí mismo: “yo puedo” “yo pude”.

 

También acota Camacho, “Una buena autoestima es el motor que desencadenará asertividad en las funciones afectivas y sociales, la cual va a permitir que se obtenga como resultado: agrado, satisfacción, gusto y amor por lo propio” y por lo tanto se alcanzará la satisfacción personal como un premio alcanzado, lo que impulsará continuidad en las mejoras conductuales para lograr destacarse dentro de su entorno, por supuesto que ser alguien “destacado” no le haga creerse “superior” a los demás.

 

Se sabe que puede ocurrir lo contrario y el individuo se vea enfrentado a resultados desagradables; pero en el presente caso sólo se tratará de reforzar las situaciones “positivas” para que a través de pensamientos “positivos” se afiance la autoestima “positiva” en el sujeto.

 

Para Camacho, la autoestima puede ser mejorada por voluntad propia y orientación, por lo que plantea una formula de 12 consejos para lograrlo:

 

1.            El hecho de querernos más y mejor está en nuestras manos, no en las de los demás. Todo reside en la cabeza y nosotros somos quienes debemos intentar cambiar nuestro autoconcepto.

2.            Acéptate tal y como eres, en tus cualidades y defectos. Todos tenemos defectos, nadie es perfecto ni pretende serlo.

3.            Desarrolla el sentido del humor, no des tanta importancia a cosas que no la tienen, ni a los posibles comentarios de los demás. Seguramente en la mayoría de ocasiones nos hacemos montañas innecesariamente, la gente no está siempre pendiente de lo que hacemos o decimos, todo está en nuestra imaginación.

4.            Préstate más atención, dedícate tiempo a hacer aquello que te haga feliz y te satisfaga.

5.            No temas a las responsabilidades o a tomar decisiones, si algo sale mal aprende de tus errores y ten coraje para volver a intentarlo. Nadie está libre del error en esta vida y a veces hay que ver la cara positiva de los fracasos, piensa que aunque se cierren unas puertas, luego se abrirán otras que pueden ser incluso mejores.

6.            Si una relación personal no acaba de funcionar, no pienses nunca que la culpa es sólo tuya, entre dos personas ambas partes son responsables de su comportamiento. La verdad al final es que sólo hubo una incompatibilidad de caracteres.

7.            Prémiate por tus logros, aunque estos sean pequeños o poco importantes, así te sentirás mejor.

8.            Simplifica tu vida y dirígete hacia objetivos realmente valiosos para ti, dedicándote a ellos intensamente, sin miedo.

9.            No idealizar a los demás.

10.         No buscar la aprobación de los demás.

11.         Aprender de los errores. Practicar nuevos comportamientos.

12.         Darse permisos. Disfrutar del presente.

 

La autoestima permite asimilar la experiencia de ser apto para la vida como un sentimiento valorativo de nuestro ser. Según el autoconocimiento es posible transformar estados negativos en situaciones positivas que permitan mejorar las relaciones personales con familiares y otros individuos del entorno. Pero al mismo tiempo debe ser observada la influencia familiar y social para que estas sean refuerzos positivos según las costumbres y leyes que rigen el entorno del individuo.

Publicado el 10 de Mayo de 2012 , por Jacinto Sergent, 66 visitas


LA SERIEDAD DE JUGAR EN EL AULA

Imagen  de Jacinto Sergent

La  mejor manera de aprender es aquella donde el estudiante presta la mayor atención posible. En el caso de los niños y adolescentes de la etapa escolar, su mayor atención está dirigida a los juegos. Entonces ¿por qué no educar jugando?  Entre los estudiantes siempre encontraremos esos niños que viven con una discapacidad o alguna deficiencia motora. Para todos ellos debemos tener presente que el juego, tomado como entretenimiento, suaviza las asperezas y dificultades de la vida, por este motivo elimina el estrés y propicia el descanso.  De allí el empeño en lograr el objetivo de captar atención hacía el aprendizaje, en especial de esos niños que sus discapacidades motoras los llevan a distraer la atención del material educativo.

El juego en el aula sirve para fortalecer los valores: honradez, lealtad, fidelidad, cooperación, solidaridad con los amigos y con el grupo, respeto por los demás y por sus ideas, amor, tolerancia y, propicia rasgos como el dominio de sí mismo, la seguridad, la atención (el estudiante debe estar atento para entender las reglas y no estropearlas), la reflexión, la búsqueda de alternativas o salidas que favorezcan una posición, la curiosidad, la iniciativa, la imaginación, el sentido común, porque todos estos valores y rasgos   facilitan la incorporación en la vida ciudadana. Entonces, tratemos el juego como una forma de adquirir aprendizajes significativos.

Para detectar y diagnosticar posibles discapacidades en los estudiantes debe procederse a la realizar trabajos donde los estudiantes demuestren sus capacidades y habilidades motrices, auditivas, visuales y cognitivas. Lograr su nivelación según la discapacidad parcial detectada puede ser alcanzada con actividades basadas en movimientos como los descritos por Piaget (1945: 475) “El juego es el producto de la asimilación que se disocia de la acomodación antes de reintegrarse a las formas de equilibrio permanente, que harán de él su complementario en el pensamiento operatorio o racional. En ese sentido, el juego constituye el polo extremo de la asimilación de lo real al yo, y participa al par, como asimilador, de esa imaginación creadora que seguirá siendo el motor de todo pensamiento ulterior y hasta la razón”.

De lo expresado por Piaget, podemos afirmar que a través del juego, un niño con discapacidad, desarrollará un mejor desenvolvimiento en su quehacer diario. Si bien el trabajo del docente no contempla educar a niños o adolescentes con discapacidad motora, a través de juegos sencillos pueden ayudarlos a  mejorar en sus habilidades motoras. Por otra parte, el estudiante, bajo la supervisión y orientación del maestro, dará uso a sus conocimientos previos para enfrentar dichas discapacidades.

Algunas orientaciones para que los docentes de educación primaria puedan obtener informaciones más detalladas acerca de los juegos que permiten al estudiante alcanzar las competencias están enmarcadas en: juegos de ejercicios, juegos simbólicos, juegos de reglas y juegos de construcción. De seguro que los docentes de aula encontrarán apoyo tanto en las bibliotecas escolares y en los especialistas deportivos de sus respectivas instituciones; pero no se trata de incrementar las horas de educación física ni de trasladar al entrenador la responsabilizas de enseñar jugando; sino de encontrar una manera lúdica para enseñar.

Publicado el 04 de Mayo de 2012 , por Jacinto Sergent, 105 visitas


Docentes escritores-autores

Imagen  de Jacinto Sergent

El proceso que lleva a los educadores de ser  predicadores de voces ajenas a consolidarse como “escritor-autor”, requiere determinación, autovaloración y conocimiento de la materia a tratar. La confianza en sí mismo evitará la minimización de sus ideas ante las palabras de autoridades bibliográficas de reconocida trayectoria; pero este proceso inicia desde las primeras lecturas en ronda y la evaluación crítica-castigo de los compañeritos de aula y los docentes de educación inicial.

En diferentes ojeadas a la Revista Latinoamericana de Lectura, en su edición de septiembre de 2009, el ensayo de Irene Laxalt,  “Maestros, escritores y autores”, deja constancia de las manifestaciones de algunas educadoras y su “miedo a meter la pata” al momento de escribir y mostrar su voz propia. Más que analizar las técnicas de enseñanza para el desarrollo de la capacidad creadora literaria como un principio, sería interesante ubicar en primer lugar este “temor a la equivocación” en el comportamiento del docente con sus estudiantes desde los primeros Grados de Educación Inicial hasta la etapa universitaria y su influencia en la lectura-escritura del futuro profesional.

Muchos educadores –se deja claro que no son todos- asumen la postura del Doppelgänger de algún profesor que en el pasado le juzgó fuertemente o simplemente evaluó con criterio subjetivo el escrito del estudiante. Sobre estilos de revisión, evaluación  debemos tener en consideración que para lograr la creatividad literaria en el docente adulto, se hace necesario evitar la categorización y conteo de errores, como lo sugiere Ferreiro (1996) en referencia a los productos infantiles, y en su lugar se debe proseguir el conocimiento de estructura y de materia para lograr buenas experiencias productivas en lo literario.

La idea de la no corrección de errores es permitir el desarrollo de la expresividad literaria –y la poética, inclusive- a tal puno que el novel escritor permita el autodescubrimiento, la autovaloración y la autocorrección de su “yo escritor” y a través del análisis literario y la lectura de otros autores pueda identificarse, definir su estilo y corregir su léxico, nutrir experiencias, de seguro a la final el, docente-autor, atesorará como compañeros de escrituras a los diferentes diccionarios de su propia lengua.

Si apelamos a los conocimientos de Susan Swan, mencionaremos que existen cinco tipos de revisores-correctores:

“1) El profesor, que piensa que su trabajo es señalar todas las imperfecciones de un trabajo, desde una mala línea argumentativa hasta una coma mal puesta.

2) El engreído, que ve la reseña  [revisión] sólo como una oportunidad para demostrar su superioridad intelectual.

3) El sobrado, que cree que pudo haber escrito un mejor libro [trabajo] que el que reseña si se le hubiera dado la mitad del tiempo, y describe cómo lo hubiera hecho.

4) El superficial, que evita discutir el contenido del libro [trabajo] y sólo quiere comunicar el placer que le reportó leerlo.

5) El buen reseñador [revisor-corrector] presenta el libro (sin caer en largas enumeraciones del contenido) de manera tal que el lector adquiere una idea de cómo es el libro [trabajo], ya sea que al reseñador le guste o no. El buen reseñador también ofrece un punto de vista interesante o revelador desde el cual el libro [trabajo] puede ser leído críticamente”.

Cada quien tiene su estilo propio o inspirado en algún escritor y para ser un profesional objetivo no debe esperarse que esas personas a quienes se enseña un tema específico mantengan el estilo que el docente imponga. De ser así sólo se estarán formando docentes-escribas que multiplican las voces de otros y no docentes-autores/creadores que hacen escuchar su voz propia.

Publicado el 28 de Abril de 2012 , por Jacinto Sergent, 81 visitas


La perspectiva global (Parte II) "Igualdad negativa"

Imagen  de Jacinto Sergent

Difícilmente alguien puede afirmar que la globalización está vinculada solamente a grupos minoritarios o que tampoco está asociada a las luchas de clases, esa sería una gran mentira para oponerse al crecimiento y masificación de la red comunicacional y, por supuesto, al avance de la Globalización. La perspectiva global llega abarcar todos los paradigmas conocidos tanto para las mayorías como en las minorías de masas. La Globalización forma parte de nuestra cotidianidad, tanto así que hasta los revolucionarios socialistas más acérrimos (aunque se oponen a la Globalización) están inmersos en ella.

Hace algunos años escribí acerca de la “Revolución Evolucionista” y de a poco se ha venido demostrando que algunas revoluciones actúan de esa manera, por ejemplo: los líderes comunistas expresan muy seguido la frase basada en el principio de Bemthan “La mayor suma de felicidad para el mayor número” y millones lo han tomado como el principal enunciado del Socialismo crítico o humanista. Pero resulta que tal frase fue expresada para la defensa del Capitalismo cuando la revolución burguesa alcanzó su punto más alto en Inglaterra en la Ley de Reforma de 1832.

Lewontin (1968) establece que las nuevas clases sociales (cualquiera de las clases emergentes, diría yo), al constituirse en poder, estarán prevenidas para que la revolución (burguesa o comunista) no vaya más lejos; es decir que quien se haga del poder público estará atento y hará todo lo que esté en sus manos para impedir perder su poder.

Ciertamente la movilidad y el cambio social son aceptados como características en la sociedad global; pero es aceptado para lograr la transformación del orden social mundial, con la intención de que cada individuo supere dicho orden en base a sus capacidades relativas y de allí encuentre su propio lugar en la estructura social, es decir que está en cada individuo aceptar la imposición de quedarse rezagado a la actualización de la prosperidad económica y social, como sucede en el sistema socialista (Capitalismo de Estado), o decidir pertenecer a los grupos de emprendedores que logran la libertad económica a través del emprendimiento personal dentro de una sociedad progresista.

Las teorías socialistas del s. XXI pretenden mostrar gobiernos inmersos en lo mejor del socialismo humanista para logran constituir una gran barrera de países al estilo de la URSS, lo que demuestra que tal novedad en el Milenio no es otra cosa diferente al vetusto y obsoleto sistema derrocado por los pueblos soviéticos.

La igualdad negativa no debe ser un patrón ni ejemplo a seguir. Convertirnos a todos en pobres nos hará iguales pero no es un logro social, en este caso se pierden los valores positivos, se cae en las trampas de la pobreza y es neutralizada la autosuperación.

Una explicación sobre la estructura social es ofrecida por Spencer cuando asocia a individuo y sociedad, que se entienden como sistemas interdependientes compuestos por sistema económico, mecanismos de gobierno y la red de comunicaciones sociales. Sobre esta estructura se enmarca la dinámica social cuya idea central es que las sociedades más complejas van adquiriendo mayor heterogeneidad frente a las sociedades menos complejas donde predomina la homogeneidad, es decir que la evolución de la sociedad progresa hacia grupos de mayor tamaño, mayor coherencia, mayor multiformidad y libertades.

Este proceso de evolución en la estructura social, para Spencer, “permite el paso de una sociedad militar a una sociedad civil e industrial”. Queda claro entonces que una revolución evolutiva, el avance social hacia un verdadero socialismo humanista no es poner marcha atrás (de lo civil a lo militar) como viene ocurriendo en Latinoamérica.

Cuando los caudillismos han sido superados y dejados en la historia pasada, las sociedades sólo deben transitar el camino a la libertad, el progreso, el desarrollo económico,  la vida en Democracia y una verdadera participación protagónica de los pueblos apartados de los grupos de intereses partidistas y burgueses.

He allí la importancia de mantener contacto con el Mundo a través del internet y la Sociedad del Conocimiento. No debemos creer como malo aquello que es un obstáculo para regresar las sociedades a la Barbarie, como lo plantean desde un lado de la dicotomía de la balanza. Existe un orden para la convivencia entre los opuestos y cualquier sociedad que se considere diferente. Nunca el aniquilamiento físico, de valores e intelectual dominará la perspectiva multicultural y la sociedad del conocimiento, tanto así como que nadie tendrá suficiente poder para cambiar la historia a su conveniencia. Todos cabemos en el planeta, cada grupo debe mantener su perspectiva global, reconocer y aceptar la existencia del otro para así no caer en el juego real de quien niega la existencia del otro se niega a sí mismo.

Lo que sucede en cualquier lugar del mundo puede ser reproducido en alguna esquina del planeta. De seguro que nadie quiere las cárceles fuera de las cárceles, que los educadores se encargue de maleducar a la sociedad, como tampoco queremos que en nombre de algunos paradigmas todos seamos pobres mientras sus ideólogos (aplastando a los emprendedores) se pudren en la riqueza.

 

Publicado el 21 de Abril de 2012 , por Jacinto Sergent, 109 visitas


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