Era poco probable repetir la hazaña. Aunque desde la segunda fila del patio de butacas -lleno hasta la bandera- los cocineros tinerfeños Pedro RodrÃguez (La GañanÃa), Juan Carlos Padrón (El Rincón de Juan Carlos) y Carlos de Vincezi (Hotel Botánico) hacÃan fuerza para que Armando Saldahna (Amaranto) lograra repetir el éxito que tuvo el año pasado en el concurso de Bocadillos de Autor, esta vez en el certamen de Tapas de Diseño de la cumbre gastronómica Madrid Fusión.
El jurado presidido por el crÃtico gastronómico Carlos Maribona estaba compuesto por dos pesos pesados del mundo de la tapa, como son los cocineros Paco Roncero (Estado Puro) y Dani GarcÃa (La Moraga). Junto a ellas las periodistas Marta Fernández, Eva Perales y Rosa Conde. Todos ellos, que fueron muy crÃticos con cinco de las siete tapas postulantes al premio, encontraron lo más parecido a la perfección con la receta de Saldahna: bocadillo de sardinas con tomate, naranja, orégano y cebolla de Guayonje, que según su autor recuerda los sabores de la vendimia canaria.
Para Maribona la tapa tinerfeña tenÃa "una presentación muy atractiva, tiene un sabor muy fresco y, algo muy importante, se puede comer con la mano (uno de los requisitos indispensables para ser considerado tapa, según el experto)". Marta Fernández resaltó su originalidad y que "su homenaje a las vendimias canarias le confiera un toque cultural interesante". Eva Conde lo resumió diciendo que era "la más completa de todas las tapas participantes", algo en lo que estuvo de acuerdo Paco Roncero y que también secundó Dani GarcÃa, que admitió que "la sensibilidad de la preparación y su persistencia en boca" eran "realmente muy buenos".
Tras escuchar esos comentarios era más que obvio que Saldahna serÃa el ganador. Pero él, que todavÃa estaba entre bambalinas, ajeno a todo lo que se decÃa de su pequeña obra culinaria en el escenario, no lo tenÃa tan claro. "Estaba muy nervioso, hacer un plato con la perfección técnica que demanda un jurado como éste no es fácil", confesaba el joven mexicano afincado en Tenerife mientras sostenÃa el trofeo de Madrid Fusión y el cheque de 3.000 euros que le entregó un directivo de cervezas Mahou San Miguel, patrocinador del concurso.
Minutos después de ser elegido autor de la mejor tapa del año, Saldahna se vio rodeado de fotógrafos y cámaras de los centenares de medios de comunicación, nacionales e internacionales, acreditados en este congreso gastronómico madrileño, que hoy cumple su tercer y último dÃa. Emocionado y, por supuesto feliz, el cocinero se confesó "orgulloso" de confirmar que "estoy haciendo bien mi trabajo".
Saldahna admitió tener clara desde el principio cuál serÃa la receta de su tapa, incluida en la carta de su restaurante, pero también dijo tener cierta incertidumbre sobre el porqué de la irregular marcha de su local. "Llega un momento en el que te preguntas en qué te equivocas cuando tu propio restaurante no termina de cuajar, pero cuando encuentras este respaldo a lo que haces te das cuenta de que tienes que seguir con la misma dedicación y pasión", explicó.
Ganar un concurso como este tiene un efecto amplificador muy importante sobre la figura de un profesional de la cocina. Para Armando Saldahna el triunfo de 2009 significó salir del anonimato, de ser uno más, a ocupar como protagonista páginas de periódicos y revistas y minutos de radio y televisión. Esa promoción le "dio oxÃgeno" a su local, permitiendo que sobreviviera hasta ahora en un recóndito rincón del norte de Tenerife. Pero también le abrió puertas y lo convirtió en el cocinero de moda.
Ahora, con el segundo trofeo debajo del brazo espera que la puerta que se abra lo lleve hasta su México natal. "Me gustarÃa que la cocina canaria siga subiendo su nivel y que sea reconocida a nivel nacional e internacional. Y si fuera asà me gustarÃa ir con muchos colegas de profesión de Tenerife a cocinar comida canaria en México, donde todavÃa es muy desconocida", puntualizó.
Este fin de semana Armando Saldahna va a descansar después del esfuerzo de prepararse para el concurso. "Me merezco un fin de semana", se dice a sà mismo con una sonrisa que dibuja su rostro. Pero la vida continúa y Amaranto, su restaurante de El Sauzal, lo espera.