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LA ISLA MISTERIOSA.CONT. 10 Recomendar

Imagen  de Lilian Rodriguez

_Hay que volver atrás, hacia la derecha, y así encontraremos tierra firme- dijo

el marino.

Retrocedieron, siguiendo la parte opuesta del  aquel promontorio, por un

lugar  arenoso y lleno de guijarros. Siguiendo en aquella dirección, sin

embargo, se alejaba del sitio de la costa donde había  desaparecido el

ingeniero. Después de andar una milla y media, el litoral no presentaba otra

curva  que permitiese volver hacia el norte. Sin embargo, era lógico que aquel

promontorio, del cual había doblado la punta, se uniese con la tierra  franca,

y los naúfragos, a pesar  de que sus fuerzas estaban casi agotadas

marchaban con valor, esperando ver en cualquier momento un ángulo brusco

que les permitiera regresar hacia el punto deseado.

¡ Su deseperación fue grande cuando, después  de haber caminado unas dos

millas, se vieron otra vez detenidos por el mar en una punta bastante alta,

formada por rocas resbaladizas !

- ¡ Estamos en un islote ! - se quejó pencroff -. Y lo hemos recorrido de parte

a parte.

La observación era exacta. los náufragos habían caído, no  en un continente,

  ni siquiera en una isla, sino un islote que no medía más de dos millas de

largo y cuya anchura evidentemente era poco considerable.

No obstante,Pencroff, que como buen marino estaba, acostumbrado a ver

oscuridad, creyó distinguir por un momento en el Oeste masas confusas que

parecían una costa elevada.

No  tenían más remedio que aplazar hasta el día siguiente la búsqueda del 

ingeniero que,por otra parte,no había  dado señales de su presencia con

ningún grito, ni tampoco Top ladrando.

Pico

 

 

 

Publicado el 04 de Agosto de 2011 , por Lilian Rodriguez, 345 visitas


LA ISLA MISTERIOSA.CONT. 9 Recomendar

Imagen  de Lilian Rodriguez

Sin pronunciar palabra, Ciro Smith, Gedeón Ssplett, Nab y Harbert entraron

en la barquilla, mientras Pencroff, obedeciendo las órdenes  del ingeniero,

desataba silenciosamente los saquitos de lastre.

El globo ya sólo quedaba retenido por el cable y Ciro Smith no tenía más que

dar la orden de partida.

En aquel momento, un perro se metió de un salto en la barquilla. Era Top, el

perro del ingeniero, que una vez rota su cadena,  había seguido a su dueño.

A continuación Pencroff  desamarró el cable y el globo, partiendo en

dirección oblica, desaparecio en el cielo, después de chocar la barquilla con

dos chimeneas, que derribó con el golpe.

El huracán había adquirido entonces  una espantosa violencia. Durante la

noche, el ingeniero no pudo pensar en descender y cuando llegó el día la

vista de la tierra estaba interceptada por las brumas. Sólo después de cinco

días se  diciparon  algún tanto y aquel claro dejó ver un vasto océano debajo

del globo, al que el viento arrastraba con una rapidez de vértigo.

El ingeniero había  sido arrebatado por un golpe de mar y su perro  había 

desaparecido con él. El fiel animal se había precipitado en socorro de su

amo.

_ ¡ Adelante ! -exclamó el corresponsal.

Y los cuatro, olvidando cansancio y fatigas,comenzaron  a buscarlo.

El pobre Nab lloraba de rabia y desesperación,  pensando que había perdido

al ser que más quería  en el mundo.

No había  transcurrido más de dos minutos en el momento  en que  Ciro

Smith había desaparecido y aquel en el que sus  compañeros había tomado

tierra. Esperaban, pues, llegar a salvarle pronto.

-¡ Busquemos, busquemos !- gritaba Nab.

- Sí, Nab- respondió Gedeón Spilett-, y le encontraremos.

-¿ Sabes  nadar ? -inquirió Pencroff.

- Sí - afirmó Nab-, y además, top está con él.

El ingeniero había desaparecido hacia el norte de la costa, a media milla 

aproximadamente del sitio donde los náufragos acababan de tomar tierra.

Era cerca de la seis  de la tarde. La bruma volvía a levantarse y la noche se

echaba  encima. Los naúfragos marchaban siguiendo la costa  oriental  de

aquella tierra desconocida.

De vez en cuando se detenían llamando co fuerza y escuchando por si

respondía  algún grito del lado del mar. Pero nada se oía salvo los rugidos de

las olas  y los chasquidos de la resaca, y la expedición  seguía su marcha,

registrando los menores detalles del litoral.

Después de veinte minutos  de marcha se encontraron  súbitamente detenido por el mar. Allí faltaba terreno sólido y se hallaron en el extremo de un resalte, azotado con furor por el mar.

Mr

 

 

Publicado el 31 de Julio de 2011 , por Lilian Rodriguez, 389 visitas


LA ISLA MISTERIOSA.CONT. 8 Recomendar

Imagen  de Lilian Rodriguez

-¿Cuando? -contestó vivamente el ingeniero, y esta respuesta se le escapó sin querer, pues aún  no había examinado al desconocido que le había abordado.

 

Pero después de catalogar con la mirada penetrante la leal figura del marino. No dudó de que se hallaba en presencia de un hombre honrrado.

 

-¿ Quién es usted ?--preguntó con voz breve.

 

Pencroff se dio a conocer.

 

-¿ Y qué medio me propone usted para la fuga ?

 

-Por medio del globo que parece nos está esprando...

 

-No estoy  solo- precisó Ciro Smith.

 

-¿ Cuántas personas quieres usted llevar ?- preguntó el marino.

 

-Dos más: mi amigo Spilett y mi criado.

 

-Con Herber y yo haremos cinco. El globo debía llevar seis.

 

-Bien ¡ Adelante ! - concluyó Ciro Smith.

 

Cuando el proyecto fue comunicado a Spilett éste lo aprobó sin reservas.

 

Aquella noche era muy oscura. Espesas brumas rasaban el suelo y  un aguanieve caía sin cesar sobre Richmond. Las calles de la ciudad estaban desiertas. Con aquel horrible tiempo no se creía necesario vigilar la plaza en la que se agitaba el globo.

 

- ¡ Maldita marea ! - dijo pencroff, calándose de un  manotazo el sombrero que el viento diputaba a su cabeza -. Pero, ¡ bah ! Ya lo dominaremos, de todos modos.

 

A las nueve y media, Ciro y sus compañeros llegaron por distintos caminos a la plaza, sumida en profunda oscuridad, pues el viento había apagado los faroles de gas. Ni aun se veía el enorme globo, casi tendido en el suelo. Aparte de los sacos del lastre que colgaban de las cuerdas de la red, la barquilla estaba  sujesta por un cable al suelo.

 

Los cinco compañeros se reunieron cerca de la barquilla.

 

Nadie les habías visto y tal era la oscuridad que ni ellos mismos se veían.

Noche_oscura

 

 

 

 

 

 

Publicado el 19 de Julio de 2011 , por Lilian Rodriguez, 546 visitas


LA ISLA MISTERIOSA.CONT. 7 Recomendar

Imagen  de Lilian Rodriguez

Pasaron los días 18 y 19 de marzo sin que hubiera ningún cambio en la

tempestad y se luchó con dificultades enormes para conservar el globo atado a

la tierra, pues una continuas ráfagas de vientos amenazaban con derribarlo al

suelo. Transcurrió la noche de del 19 y 20, aquella mañana el huracán

arreció de tal modo, que la partida volvió a aplazarse.

Aquel día, en una de las calles de Richmond, un desconocido se acercó al

ingeniero Ciro Smith. Era un marino llamado pencroff, de unos treinta y pico

de años, de cuerpo vigoroso,rostro curtido y ojos vivos y parpadeantes, pero

de aspecto agradable.

Este  pencroff era un norteamericano que había recorrido todos los mares del

Globo; era de carácter emprendedor, capaz de cualquier cosa, y que no se

asombraba de nada. A principios de aquel año había ido a Richmond por

asuntos particulares con un joven de quince años llamado Harbert brown, de

Nueva Jersey, hijo de su capitán, huérfano.a quien quéria como a un hijo. No

habiendo podido salir de la ciudad al quedar ésta sitiada, se encontró

atrapado muy a su pesar y no pensaba en otra  casa que en evadirse. Sabía

de la reputación del ingeniero y con cuánta impaciencia esperaba lo mismo

que él deseaba. No vaciló, pues, en acercarse a él y decirle:

-Señor Smith, ¿ quiere usted escapar ?

Interroga

 

Publicado el 11 de Julio de 2011 , por Lilian Rodriguez, 379 visitas


LA ISLA MISTERIOSA.CONT. 6 Recomendar

Imagen  de Lilian Rodriguez

Los dos  americanos estaban dispuestos a  aprovechar cualquier ocación; pero auque  les dejaban circular libremente por la población, Richmond estaba muy vigilada y la evación resultaba imposible.

En esta circunstancias, acompañaba  a Ciro Smith un criado, que era la personificación de la fidelidad y la abnegación: un  negro nacido en los dominios del ingeniero, de padres esclavo, pero emancipado desde mucho tiempo por Ciro Smith, abolicionista de ideas y de corazón. El esclavo, libre ya, no quiso separarse de su amo. Le queria tanto que gustosamente hubiera dado su vida por él. Era un muchachote  de treinta años , fuerte, ágil, inteligente, cariñoso y tranquilo, a veces cándido, sonriente siempre y servicial. Se llamaba Nabucodonosor,pero todos le llamaban familiarmente Nab.

A fuerza de astucia y destreza, y  después  de arriesgar repetidas veces su vida, Nab consiguió penetrar en la ciudad sitiada, después de enterarse de que su dueño había caído prisionero.

Entretanto, el sitio proseguía  y los prisioneros tenían prisa por fugarse para ir a reunirse con el ejército de grant, algunos  sitiados no tenían menores deseos de escaparse para reunirse con el ejército separatista, y  entre ellos  había un tal Jonathan Forster, furimundo sudista. El gobernador de Richmond hacía tiempo que no podía comunicarse con el general

Lee y era urgente que le mandaran socorros. Entonces  foster tuvo la idea de elevarse en globo al fin de atravesar las líneas enemigas y llegar hasta el campamento de los secesionistas.

El gobernador aprobó el intento. Se fabricó un aeróstato que se puso a disposición  de forster, al que debía acompañar cinco compañeros suyos,  provistos de armas para el caso de que fueran atacados  al aterrizar, y de víveres para el caso de que la expedición se prolongara.

La partida se fijó para el día 18 de marzo. Se haría de noche y, con un viento del Nordeste de mediana fuerza, los aeronautas creían poder llegar en algunas horas al cuartel general de Lee.

Pero aquel viento del nordeste empezó a soplar con tal fuerza aquel dia 18 que amenasó con convertirse en un huracán. En efecto, fue tal la borrasca que la partida de Forster se aplazó ya que era inútil ariesgar el aparato.

El globo hinchado en la plaza mayor de Richmond, estaba dispuesto a elevarse en cuanto se calmara un poco el viento.

 

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Publicado el 29 de Junio de 2011 , por Lilian Rodriguez, 376 visitas


Miembros del grupo Todos (14)
Imagen  de Ximena Muñoz
Imagen  de Karmele Santos
Imagen  de Miguel Enrique Mero Pilligua
Imagen  de Santiago Rodriguez Rivoira

CUANDO NOS ELEVAMOS A LAS NUVES Y CRUZAMOS LA MAR SENTIMOS EN NUESTRO CORAZON UN TRISTE PESAR, NUESTROS OJOS SE HUMEDECEN COMENSAMOS A LLORAR ES QUE DEJAMOS TODA UNA VIDA CON ILUCION DE VOLVERLA A BUSCAR , NOS LLEVAMOS LOS RECUERDOS ELLOS NOS ACOMPAÑARAN CUANDO ESTEMOS TRISTE Y SOLO Y QUERRAMOS REGRESAR.

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Creado el:

22/05/2011

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14 miembros

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